Tras los pasos de la Dinastía Tudor - Escapada a Londres

domingo, 4 de noviembre de 2012

Tras los pasos de la Dinastía Tudor - Escapada a Londres

El pasado mes de octubre al fin pude cumplir un sueño y hacer realidad algo que anhelaba desde hacía ya mucho tiempo.
Viajar a Inglaterra y visitar algunos de los lugares, dónde habitan los restos de algunos personajes históricos de la época Tudor y dónde aún se puede percatar el esplendor y poder inmortal de la era tudor. Un viaje al pasado para revivir momentos, que cambiaron el curso de la historia y del mundo entero.

Después de haber visto centenares de fotos, de haber leído infinitos artículos sobre viajeros que visitaron esos lugares encantados, de haberme imaginado unas mil veces como sería encontrarme de pié en la propia habitación de Ana Bolena mirando por aquella ventana por la que ella posiblemente haya mirado tantas veces, y como sería andar por los pasillos llenos de historia y magia del palacio de Hampton Court, pude al fin sentarme en un avión que me llevaría a la cuidad de Londres.

Como era mi primer viaje dedicado a la historia de la época Tudor había elegido para visitar, lo que para mi era algo que cada persona debería haberlo visto al menos una vez a lo largo de su vida, algo esencial para cualquier enamorado de la historia:
El castillo de Hever, La Torre de Londres, Westminster Abbey y al fin el palacio de Hampton Court.

Finalmente se había cumplido mi sueño, y puedo decir sin lugar a dudas, que no solamente haya sido aún mucho mejor de lo que había esperado (y eso prácticamente me parecía imposible), sino que esos días posiblemente hayan sido unos de los mas felices de mi vida. Un viaje inolvidable, que hizo que me enamorara aún más del mundo tudor.

Cualquiera que ha pasado su tiempo observando las fotos de esos lugares mágicos, deseando visitarlos algún día y verlos con sus propios ojos, os puedo decir que no existe foto ninguna que pudiera demostrar ni la mitad de la belleza que realmente tiene. La belleza es tanto, que te abruma y te conmueve. Al momento te das cuenta, que ni en tus mejores sueños te lo hubieras imaginado así.
Sencillamente te impacta y te envuelve un aire de melancolía y emoción.

El primer día que llegamos, no perdimos el tiempo y fuimos directamente con el tren hacía Hever.
Cuando planeas ir a Hever tienes dos opciones, o bajarte en la estación anterior llamada "Edenbridge" y coger un taxi al castillo o ir directamente a la remota estación de Hever, que llega justo después y hacer un paseo rural por el maravilloso pueblo de unos veinte minutos hasta llegar al castillo.
Nosotras elegimos el paseo rural y sinceramente solamente valió la pena hacer ese viaje a Londres por haber vivido aquello.
Un pueblo encantado y solitario entre praderas llenos de ovejas y casas rurales con sus jardincitos llenos de flores y arbustos.
Caminar por esos senderos y respirar ese aire tan puro, lleno de recuerdos históricos y si encima te caen los rayos del sol a la cara en pleno octubre y te cruzas con alguna que otra ardilla correteando por tu camino, sabes perfectamente que esta pequeña aventura será algo que jamás olvidarás.


Bajarte del tren y leer "HEVER " en el letrero que se encuentra delante de ti, sencillamente no tiene precio.
Cuantas veces había soñado con estar en ese lugar y de repente estaba ahí, en Hever.
Seguíamos nuestro mapa, y a veces encontrabamos algunos atajos, los cuales nos conducían a paisajes aún más bellos y silvestres.


Cuando de repente nos encontramos con el "famoso" pub llamado, "Henry VIII" sabía que ya no faltaba mucho para llegar a nuestro deseado destino.
Mucho más bonito de lo que se veía en las fotos por internet. En mi opinión nunca había visto una casita más linda. Era antigua y oscura, llenas de flores y ventanitas preciosas.
Observándola detalladamente, en vez de un pub se parecía más bien a la casa de la bruja del cuento de Hänsel y Gretel.


Mientras observábamos aquella morada, aparecía por detrás una torre de una iglesia. Y esa torre me sonaba mucho, digamos demasiado, y sin haberla visto realmente, sabía perfectamente que esa torre era la de la iglesia de St. Peter, lugar dónde se encuentran enterrados los restos de Tomás Bolena, padre de Ana.
Y así era, pasábamos por aquel pub y entonces nos encontramos con aquella pequeña iglesia del siglo 14. Sin duda alguna absolutamente ostentosa. Pero dado que ya no quedaba mucho tiempo, optamos por observarla detalladamente después de nuestra visita en Hever Castle, que como yo ya sabía no se encontraba ya muy lejos.
Pasando la iglesia desde lejos ya podía reconocer aquello, que solo lo había visto en mis sueños. No me lo podía creer, era demasiado bonito para ser real.
Me invadó una felicidad inmensa y de pronto no quería que ese momento se acabase nunca.
De lejos ya reconocí la hermosa enredadera, que colgaba por toda la entrada del castillo y que ahora estaba tal y como lo había deseado, roja por el otoño.


Aquel castillo parecía realmente el de un cuento y os puedo asegurar que ninguna imagen puede demostrar lo que es en realidad, una belleza fabulosa.
Caminando algunos metros, de pronto me encontraba delante de un letrero, el cual decía:
Welcome at Hever Castle ...
Y cualquier palabra sobraba en aquel instante.

Ya no nos quedaba mucho tiempo, pero en ese preciso momento ya nada importaba. Lo había logrado, y al fin me encontraba delante de un castillo dónde había entrado y salido decenas de veces Tomás e Isabel Bolena, juntos con sus tres niños, Ana, Jorge y Maria. Los tres seguramente jugando y corriendo por los alrededores, y si, prácticamente podía oír aún sus risitas. Podía oír los galopes de los caballos y el alboroto que salía desde la cocina, mientras los sirvientes preparaban el almuerzo.


Todo tan bello que parecía el bastidor de una película medieval, con sus princesas y sus caballeros.
Cruzamos aquel puente y al fin entramos en el castillo.
Una vez cruzada la fortaleza, te encontrabas en un patio precioso. Casas del estilo tudor te acechaban, incluso parecían susurrar.
Dentro del castillo está prohibido sacar fotos ni vídeos, pero todo eso no tiene importancia, ya que todas las imágenes que tienes en tu mente, en cuanto salgas de ese lugar, no se borrarán nunca de tu memoria.


Parecía todo tan intacto, que me daba la sensación de haber viajado en el tiempo. Solo faltaba ver entrar por aquella puerta a Ana con su hermana y hermano.
Un silencio devastador y melancólico. El paso del tiempo no parece haber cambiado nada de todo aquello, el mobiliario, los cuadros, las ventanas, y si, incluso el aroma.
Me imaginaba ver entrar a Enrique VIII buscando desesperadamente a su querida Ana, para ofrecerle el honor de convertirse en su "favorita".

Según iba caminando veía un tesoro tras otro, la habitación de Ana desprende un aire místico y afligido, sobre todo observando la ventana por la que ella seguramente habrá mirado pensativa muchas veces, quizás leyendo alguna que otra carta que le habría mandado Enrique.
Por fin veía a su "Book of Hours", el libro que le pertenecía, dónde leía oraciones y escribía notas con su propio puño y letra.

En el gran salón dónde probablemente se sentaban todos a comer, me imaginaba como se acercaban los vasos de plata para brindar por el éxito de la familia Bolena, que cada vez aumentaba más.

Una vez fuera del castillo, te esperan los jardines. Cada paso que das, encuentras una maravilla tras otra, cuando de repente te sientes como si fueras Alicia en el país de las maravillas.
Aún estando en octubre, no te pierdas el perfume a rosas y hierbas aromáticas. Siendo un paraíso en otoño, me imagino que en primavera debiera ser el jardín del edén. Pasaban las horas y cada vez el ambiente se llenaba cada vez más con más espiritualidad y paz.
Ya había llegado el atardecer y con los diferentes colores que llenaban el cielo, el remoto pueblo de Hever parecía en mis ojos el lugar más bonito del mundo.


Ya tocaban las seis de la tarde, hora de cierre del castillo, y el momento de volver a la estación. Con una pequeña visita a la preciosa iglesia de St. Peter, mientras salían las luces de las ventanitas del pub "Henry VIII" y los conejos salvajes corriendo por las praderas, concluía ese día lleno de magia y felicidad, un día grabado en mi memoria para siempre.

El día que visitamos la Torre de Londres fue igual de inolvidable. Nerviosa como una niña chica, la noche antes de navidad.
En la Torre de Londres hay más que ver de lo que muchos creen y lo mejor es, tener un día entero para ello. Nosotras pasamos horas y horas en él y realmente al final salimos, porque era la hora del cierre, que igualmente nos hubieramos quedado unas cuantas horas más.
No hay que ser un amante de la época Tudor, ni historiador para darle valor a lo que te espera en la Torre de Londres, sino sencillamente una persona con ganas de aprender y curiosa por saber lo que realmente ocurrió entre aquellos muros. El orgullo y el amor que desprendieron y desprenden los ingleses por su historia, han hecho posible que todo se ha conservado tal y como fue,... y que cualquiera pueda sentir esa sensación impactante al imaginarte que ocurrió justo en ese lugar a muchos que estuvieron presos, terribles torturas y ejecuciones.


La emoción y tristeza que te embarga cuando te encuentras al lado del lugar conmemorativo en la Torre Verde, creado con una preciosa poesía para aquellas siete personas, incluyendo a Ana Bolena, Catalina Howard y Lady Jane Grey que fueron ejecutadas en ese lugar es realmente deslumbrante.


Disfrutando de nuestro guía, uno de los llamados Beefeaters nos llevó a la capilla de St. Peter Ad Vincula, dónde al fin pude ver con mis propios ojos el lugar de descanso de algunos de las personajes históricos más famosos y apreciados por mi. El suelo de mármol con todos sus nombres, te afirma que sus restos realmente se encuentran ahí abajo y de pronto supe, que solamente el tiempo era quién me separaba de ellos.
Leyendo artículos y decenas de libros, para que finalmente ese momento me diera entender, que realmente todo eso había pasado y que se encontraban ahí, delante mía.
Había venido desde una isla lejana, situada en el océano atlántico para estar ahí de pie y honrarles con mi palpitante corazón y ojos llenas de lagrimas.
La Torre de Londres, un lugar único en todo el mundo, cuidado y respetado por su país, que te invita, estés donde estés a visitarlo para crear una experiencia que jamás olvidarás.
Yo, al menos pienso volver, y espero en un futuro no muy lejano.


Otro lugar que realmente me conmovió e hizo que el viaje fuera realmente valioso y perfecto fue el palacio de Hampton Court. Amante de la historia o no, adulto o niño cualquiera disfrutaría plenamente de un día en Hampton Court. Desde la cocina de Enrique VIII oliendo a leña, romero y orégano, haciéndote viajar por el tiempo y ver como cocinaban y que preparaban para una corte de 600 personas dos veces al día, hasta verdaderas recreaciones de Enrique VIII y otros personajes de su reinado pasando por los pasillos del palacio y hablando entre si como si el tiempo no hubiera pasado. Una experiencia única también es el pasillo, dónde se dice fue arrastrada Catalina Howard para pedirle clemencia a su marido y rey antes de ser ejecutada, como también los jardines que realmente te dejan sin habla.



Un lugar tan hermoso y valioso del cual jamás me podría olvidar. Desearía volver a visitarlo una vez más y ofrecerle a la preciosa capilla cubierta de un tejado lleno de estrellas brillantes un poco más de tiempo y meditación, fijarme en todos esos cuadros que había visto unas mil veces solamente por fotos y ponerme ante la fuente de vino y dejarme llevar por la inspiración.



La visita en Hampton Court no te dejará indiferente, te hará reír al ver las recreaciones que representan a Enrique VIII y a su corte, tendrás la piel de gallina cuando camines por aquellos pasillos que se dicen ser embrujados y te emocionará cuando te encuentres con aquel emblema olvidado que lleva las iniciales de "A&H" (Anne & Henry) fijado en la pared, solamente visibles para aquellos que aprecian los detalles.


Sigo mirando cada día mis fotos del viaje a Londres y seguiré mirándolas con asombro durante mucho tiempo, y quizás hasta decida volver una vez más y crear más experiencias inolvidables.
Después de aquello me siento afortunada por haber visitado esos lugares únicos en todo el mundo, que me han enriquecido de cultura y de mil sentimientos diferentes como jamás podrían haberlo hecho todos los libros del mundo.
Todo eso jamás se hubiera hecho posible sin Marta Garcia Cabrera, acompañándome a ese viaje maravilloso y ayudándome a cumplir uno de mis sueños.

Y ahora cada vez que me encuentro con algún que otro artículo sobre Hever Castle, Hamtpon Court Palace, Westminster Abbey o la Torre de Londres acompañado de una foto, es todo un privilegio mirarla y poder decir:" Yo he estado ahi."

Cualquiera que esté pensando en visitar Londres e ir a algunos de esos sitios, a ese le digo con el corazón en la mano, que no hay viaje que merezca tanto la pena como ese. No dudéis, dejad los libros a un lado y sentaros en un avión y dejaros llevar por las maravillas de una Dinastía que jamás morirá, la Dinastía de los Tudor.
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Lady Jane Grey - La reina de nueve días

jueves, 4 de octubre de 2012

Lady Jane Grey - La reina de nueve días

Aún hoy en día muchos desconocen la trágica historia de la joven Juana Grey, que tuvo que subir las escaleras del cadalso con tan solo 16 años y ser decapitada por haber comitido "supuestamente" alta traición contra la reina Maria I, prima segunda de la misma.

Pocos saben que había sido reina de Inglaterra por un período extremadamente corto. Reinó exactamente durante 9 días. Desde entonces es conocida como "La reina de nueve días".

 Lady Jane Grey

Juana Grey nació en el año 1537 en Bradgate, siendo hija de Henry Grey, 1. Duke of Suffolk, y Frances Brandon. La abuela de Juana, por parte materna, fue Maria Tudor, hermana de Enrique VIII. La fecha exacta de su nacimiento se desconoce. Juana Grey también tuvo a dos hermanas menores, llamadas Catherine y Mary. Las tres hermanas se encontraron en la línea de sucesión directamente detrás de los hijos del rey Enrique VIII.

Con diez años la joven fue enviada a la residencia de Catalina Parr, antigua esposa de Enrique VIII y reina consorte de Inglaterra.
La razón principal por ello fue, porque Catalina Parr como su actual marido Thomas Seymour planeaban casarla con Eduardo VI, sobrino del mismo, y actual rey de Inglaterra.

Catalina Parr

Juana se encontraba junto a su prima Isabel Tudor en la residencia de Catalina Parr donde ambas recibieron una educación ejemplar.

Pese a su corta edad, Juana fue considerada una de las mujeres más cultas de la corte inglesa de su tiempo.

El hogar de la antigua reina Catalina Parr había sido el lugar de encuentro de la nobleza protestante. En 1548 cuando Catalina falleció a causa de fiebre puerperal, Juana tuvo que abandonar la residencia y volvió a la casa de sus padres. Juana había sido la principal plañidera en el funeral de Catalina. Dicho funeral había sido el primero real celebrado de forma protestante. 

Con el paso del tiempo describían a los padres de Juana como extremadamente dominantes, acusandolos de haber maltratado a sus hijas. 
De la madre se decía que había sido una madre desnaturalizada, obligandole a su hija exigir la corona inglesa. 
Como prueba de la malicia de los padres, muchos recurren a la conversación mantenida entre Juana y el humanista Roger Ascham cuando ella le explica: 

"En presencia de mi padre o mi madre,... si hablo o guardo silencio, me siento o estoy de pie, camino, como, bebo, estoy triste o alegre, juego, coso, bailo o realizo cualquier otra cosa, tengo que hacerlo con tanta perfección y adecuación como dios cuando hizo la tierra, de no ser asi me castigan, me amenazan, me pellizcan o me empujan de una manera que siento estar en el infierno."

Pero hay que añadir que en aquella epóca la estricta educación incluía pegar a sus hijos si no se comportaban de una manera adecuada, siempre y cuando no se sobrepasaba el límite. 

Frances Brandon y Henry Grey

Juana era una niña muy rebelde y se dice que rechazaba demostrar unos modales perfectos cada vez que estaba en público. 
Pero sus padres ya habían percatado que su hjia mayor, Juana, iba a formar una parte importante en la élite de la nueva generación del protestantismo y por ello intentaban de la mayor forma posible preparla para ello. 

Pero en la residencia de Catalina Parr, Juana había gozado de una mayor libertad y además había sido admirada por su inteligencia. Esto le había proporcionado una nueva autoestima, algo que no le ayudaba mucho a la hora de convertirse en la hija obediente. 
Pero la obediencia al igual que la disciplina eran virtudes completamente necesarias, para las jovencitas de la era tudor. Y aún más para alguién que pertenecía a la familia real. 
Es fácil de imaginar que las discuciones entre Juana y sus padres estaban a la orden del día. 

Cuando Roger Ascham visitó la residencia de la Familia Grey en 1550 encontró a la joven Juana leyendo una obra de Platón en griego. Ascham siempre celebraba en sus cartas el dominio que tenía Juana con dicho idioma. Además del griego también hablaba francés, italiano, latín y hebreo. Cuando Roger Ascham la encontró leyendo, mientras su familia cazaba en el bosque le preguntó: Como es posible, Madam, que le agrade más leer, que cazar en el campo?" Y Juana respondío:" Creo, que el placer que sienten al cazar, tan solo es una sombra del que siento yo al leer Platón. Ay, la gente todavía no ha experimentado el verdadero divertimiento."

 Lady Jane Grey

Un téma que realmente sobresaltaba a Juana era la religión. Toda su familia era protestante y ella además habia recibido una educación estrictamente protestante estando en la residencia de Catalina Parr. Su maestro también nunca dejó de mencionar la corrupción y vanidad que desprendía el catolicismo. 

El carácter rebelde junto con su autoestima del cual gozaba Juana, le traían conflictos con su prima segunda católica Maria Tudor, hija de Enrique VIII. Aunque Frances, la madre de Juana, sabía de las diferentes opiniones religiosas, disfrutaba de una gran amistad con Maria, por lo que la visitaba a menudo con su hija Juana. 

Maria I de Inglaterra

Un día cuando Juana estuvo de visita en la casa de María, encontró a Lady Anne Wharton, una allegada de su prima Maria, en la capilla inclinandose ante una hostia, el cuerpo de Cristo en el catolicismo. Pero siendo Juana protestante, aquello para ella era tan solo una adoración de un ídolo, de un simple trozo de pan. 
Juana le preguntó, porque se estaba inclinando y cuando Lady Anne le respondio:" Delante del señor que nos creó a todos" replicó Juana, que era imposible que ese trozo de pan fuese dios, ya que había sido el panadero, quién lo había preparado. 

Juana adoraba el vestuario de su prima Isabel por lo que se vestía de forma parecida. Juana al igual que su primo segundo Eduardo tenían claro que había que destruir la fé católica de cualquier manera. 

Cuando ejecutaron a Edward Seymour, tío del joven rey Eduardo VI, fue reemplazo por John Dudley, Duque de Northumberland que adquirío la regencia del rey. Fue entonces cuando aparecío otro posible candidato para unirse en matrimonio con Juana Grey, El hijo del mismo llamado, Guildford.
Pero aún siendo John Dudley un hombre de suma importancia, los padres de Juana al principio no demostraban mucho interés en tales planes. A los ojos de ellos, Juana aún era muy joven, además un buen partido, siendo la mayor de la familia Grey y perteneciendo a la familia real. 
Guidford Dudley en comparación era el cuarto hijo de los Dudleys, y en si nadie importante para los padres vanidosos de Juana, añadiendo además que incluso había sido planeado la boda entre el rey Eduardo y la misma Juana.

 Guildford Dudley

Durante mucho tiempo fueron influyenciados por John Dudley y al final incluso amenazados por el, ya que gozaba plenamente del cargo importante que tenía al lado del rey Eduardo. 
Finalmente se pusieron de acuerdo y iniciaron los planes de la boda entre Juana y Guildford Dudley. Al enterarse Juana, sin haberlo consultado antes con ella sentía todo menos felicidad. Discutiendo largo tiempo sobre ello, Juana no tuvo otra opción que acpetarlo, trás las insistencias y amenazas que recibió de sus padres. 
El joven Guildford tampoco estaba de acuerdo con esa boda pero aún asi, también tuvo que guardar silencio y obedecer a su padre. 

Trás las influencias que recibió el rey Eduardo VI de sus consejeros, decidió finalmente impedirle a su hermana Maria I la sucesión del trono, aún cuando su padre Enrique VIII había declarado Maria como siguiente sucesora al trono después de Eduardo. 
Las dudas aparecieron, ya que Enrique VIII había declarado nulo su matrimonio con Catalina de Aragón, Madre de Maria, por lo que había sido durante mucho tiempo ilegitima. María aparte pertenecía a la iglesia católica.
En cambio Eduardo como sus consejeros pretendían mantener la reforma, que se había producido en Inglaterra por aquel entonces y preferían ver a una protestante en el trono antes que a una católica. 
Cuando el rey Eduardo se encontraba en su lecho de muerte, declaró a Juana Grey de tan solo 16 años como nueva reina de Inglaterra en vez a su hermana Maria de 37. 
Dicha última voluntad se contradijo con el acta de sucesión, que había firmado su padre Enrique VIII. Pero la voluntad de Eduardo era impugnable, ya que aún no era mayor de edad y realemente no tenía el poder de cambiar el acta de sucesión.

 Eduardo VI de Inglaterra

El día 8 de julio la nobleza visitaba la residencia de Juana y Guildford, cuyo amor por el uno hacía el otro finalmente ya había empezado a nacer, para jurarle su fidelidad como nueva reina de Inglaterra. 
Juana consternada, buscaba consuelo junto a su madre que le había explicado que Eduardo le había declarado como heredera legal. Un día después, John Dudley informó a Juana de la muerte del rey y de su útlima voluntad, cual la convertía en la nueva reina de Inglaterra. Cuando la nobleza se inclinó delante de la joven desconcertada se desplomó y empezó a llorar. 

Juana nunca había buscado la corona, sencillamente se la habían puesto en su cabeza. 

Después del banquete leyeron la proclamacion, que declaró officialmente a Juana Grey como reina de Inglaterra. Una vez más mencionaron la iligitimidad de sus primas segundas Isabel y Maria y el peligro que presentaba ante Inglaterra de volver al catolicismo. 
También en la iglesia de Paul's Cross Jane fue proclamada reina de Inglaterra. Pero fue entonces cuando ya el pueblo demostró su resentimiento hacía ello y se sentía profundamente molesto, ya que siempre habían sentido mucho cariño hacía Maria, hija de Catalina de Aragón. 
El 10 de julio Juana ya se había mudado a la Torre de Londres junto a su marido, como era habitual para una monarca inglesa. 

Al principio la situación de Maria de exigir el trono eran inutiles, porque todo parecía estar en favor de la joven Juana. Ella ya vivía en la Torre de Londres y también el parlamento y un ejército estuvieron a su lado.
Pero al contrario de Juana, María disfrutaba de una gran popularidad entre el poblado. 
Cuando leían en público la proclamación de Juana Grey, un joven, llamado Gilbert Potter gritaba que Maria era la verdadera  reina de Inglaterra. 
Los seguidores de Juana lo arrestaron en seguida. Esto no era un buen principio para el reinado de Juana. Otra desventaja para la nueva reina, era el odio que sentían muchos contra John Dudley, el padre de Guildford. 
El mismo día Maria se reunió con todos sus seguidores y fue proclamada reina en Norfolk. Cuando Juana supo de ello levantó un ejercito con el próposito de defenderse como nueva monarca. John Dudley redactó múltiples cartas dirigidas a Maria cuales fueron firmados por Juana como "Jane the Quene", (Juana la Reina). Esa firma a los ojos de María era sin duda alguna alta traición. 

Firma de Lady Jane Grey

El ejercitó de Juana preparandose para luchar contra el de Maria, proclamó a John Dudley como líder. 
Pero poco tiempo despúes era evidente que la lucha contra Maria resultaba ser invana. 
El 18 de julio John Dudley fue arrestado en Cambridge. 
Fue entonces cuando también Juana, Guildford y el padre de Juana, Henry fueron arrestados y encarcelados en La Torre de Londres. Frances, la madre de Juana cabalgó toda la noche para encontrarse con Maria y pedir clemencia para su familia. 
María perdonó a Henry Grey y fue librado el 31 de julio. Juana y Guidford sin embargo permanecerion encerrados en la Torre de Londres. 
Aún asi María tenía planeado perdonar también a su prima Juana y a Guildford después de haberse realizado el juicio que comenzó el 14 de noviembre. 
Jane se vistió de negro, como símbolo de penitencia, pero también llevaba dos oracionales protestantes. Fue a juicio con arrepentimiento pero como protestante. Ambos fueron condenados por alta traición. Uno de los jueces era Richard Mogan, católico, que había estado arrestado bajo el régimen de Eduardo. No hay conocimientos que describen el desarollo del juicio pero se dice, que Juana parecía serena y tranquila cuando pronunciaron su sentencia y la de su marido. 

La rebelión protestante del joven Thomas Wyatt selló el destino de Juana Grey, aunque no formaba parte de ella. La rebelión protestaba sobre todo contra los planes de la boda entre Maria y el principe católico español Felipe. Planearon derrocar a Maria, poner a Isabel en el trono y librar a Juana. El padre de Juana formó parte de la rebelión. Ese comportamiento fue declarado muchas veces como calculador e indiferente hacía su hija, que se encontraba encerrada en la Torre de Londres, pero se dice que fue tan solo una cuestión de religion. La rebelión sin embargo fracasó tal y como era de esperar y Henry Grey fue encerrado una vez más. Ahora los consejeros de Maria se esforzaban para convencerle del peligro que significaba la presencia de su prima Juana.

Finalmente y con el corazon oprimido, firmó Maria la orden de la ejecución de su prima Juana Grey y la de su marido Guildford. 
En la noche antes de su muerte Juana escribió una carta de despedida a sus padres y una a su hermana pequeña Catherine que decía lo siguiente:

"Te he mandado, querida hermana Catherine, un libro que en verdad no está adornado con oro, pero su interior vale más que diamantes. Te enseñará como vivir, como morir. No confíes en que tu joventud te alargará la vida, porque si le agrada a dios, se marchan los jovenes tal como los viejos. Sé aplicada, y aprende a morir. Renucia al mundo, pese al diablo y desprecia la carne. En lo que concierne a mi muerte, alégrate como yo lo hago, porque estoy segura que recibiré felicidad inmortal por la pérdida de una vida mortal. Adiós, mi querida hermana, confía en dios, el solo te podrá sostener. Tu hermana que te quiere, Jane Dudley."

Se dice que Guildford le pidió a Jane en una nota verla una útlima vez, para que se pudieran abrazar y besar una vez más. Juana le hizo saber que no había nada que le agradara más, pero solo si eso les servería como consuelo. Pero como ese reencuentro solo les haría infelizes, le dijo que preferíria esperar hasta que se volvieran a ver en el cielo, dónde estarían conectados por lazos inseparables.

 "JANE", supuestamente grabado por Guildford mientras estuvo preso en la Torre de Londres

Como princesa real, Juana Grey recibió al contrario de Guildford, una ejecución privada el 12 de febrero de 1553 en el interior de La Torre de Londres, cuyo lugar hoy es conocido como la torre verde.
Testigos confirmaron que iba caminando tranquila y serena hacía el patíbulo, a pesar de que en el camino se cruzó con el carro, que llevaba el cuerpo sin vida de Guildford, cosa que sin duda alguna le había roto el corazón.

Antes de la ejecución dió un discurso. Por aquel entonces era algo habitual de confirmar su culpabilidad aún si no existía y hablar de la compasión y gran piedad que había mostrado el rey o la reina. Aclarar su inocencia y declarar que uno había sido condenado injustamente era algo inpensable.

Finalmente se arrodilló y rezó el salmo "Miserere mei Deus". Se libró de sus guantes y de su pañuelo, que se los entregó a su doncella. Su oracional recibió Thomas Bridges, el hermano del carcelero. Como era habitual el verdugo se inclinó ante ella y pidió que le perdonara. Ella asentío amablemente y añadio: "Depareme una muerte rápida". Mientras ella se preparaba, preguntó al verdugo recelosa, si el le iba a decapitar antes que ella pudiera poner su cabeza encima del bloque lo que el negaba. Entonces se vendó los ojos con un pañuelo, pero presa del miedo y del pánico no pudo encontrar al bloque, mientras lo intentaba palpar. Hasta que dijo nerviosa "Dónde está, que tengo que hacer?"
Al pasar unos segundos de agonía un espectador se acercó hacía ella, le cogio de la mano y la gío hasta que pudo encontrar al bloque.

Lady Jane Grey, el día de su ejecución

Sus últimas palabras al colocar su cabeza encima del bloque fueron: Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu." 
Su cabeza fué separada de su cuerpo con un solo golpe.

Poco tiempo después los padres de ambos fueron ejecutados de la misma manera.
Las hermanas menores de Juana como su madre Frances Brandon fueron enviados a la corte, en primer lugar para servir a Maria I y por otro lado para poder controlarlos mejor.
Jane Grey y Guildford fueron enterrados en la capilla de St. Peter Ad Vincula, situada en la Torre de Londres.

Juana Grey nunca quizo ser reina, pero no fue algo que estaba bajo su contról. Una vez más la ambición de algunos había significado la muerte de otros. Esperemos que descanse en paz, junto a su marido, conectados por lazos inseparables, tal y como había deseado.
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Perfumes en la Corte

domingo, 5 de agosto de 2012

Perfumes en la Corte

Al caer el imperio romano iniciaron las interminables guerras internas. Los bárbaros invadieron Europa y asi el mundo occidental, entró en una época oscura, llena de prejuicios e ignorancia. Todo se basaba en la religión y fué ésta la que veía los perfumes como algo peligroso y pecaminoso. El aroma de un perfume parecía, probablemente dotado con el poder de la seducción, de la frivolidad y del narcisismo. Pero este parón en el mundo de los perfumes fue sólo temporal ya que éste se había puesto en nuestro camino para quedarse hasta hoy.

Sin embargo los aromas siempre acompañaron al ser humano. Las fragancias de las flores, del mar, de la tierra... Historiadores dicen que el comienzo del primer aroma fue en el tiempo de la prehistoria, el día que el hombre primitivo encendió una hoguera para calentarse y por casualidad añadio algunas ramas y hierbas de arboles o arbustos y fueron éstas las que de repente comenzaron a desprender un olor agradable, un olor que nunca antes habían podido experimentar.

Pero a final de la edad media se produjo una especie de redescubrimiento de la cultura greco-romana y con ella volvió el mundo mágico de los perfumes. Fue entonces cuando dejaron de lado la higiene y prefirieron recurrir a los perfumes.
Las damas solían ponerse en las axilas y entre los muslos esponjas perfumadas. Como resulta evidente, la sarna estaba a la orden del día, tanto para la plebe como entre los ricos y famosos.
Uno de los asistentes de los reyes católicos escribió en una de sus cartas: “las hijas de la reina mejoran poco a poco de su sarna”.

Pero el peor de los casos ha sido Enrique IV de Francia que no solamente no se lavaba nunca, sino que además ni siquiera tenía por costumbre perfumarse. En su noche de bodas, su esposa estuvo a punto de desmayarse y cartas de sus amantes dejaron testimonios de las náuseas y vahídos que sufrieron al compartir su lecho.

Enrique IV de Francia

Pero la existencia del suministro de agua demuestra que la gente si se lavaba, desgraciadamente no es exacto con que frecuencia ni hasta que punto. Si solían bañarse en aguas aromatizadas y con especias.

Con el regreso del perfume solamente la clase alta podía permitirse el lujo de adquirir perfumes que fueron traídos desde Italia o Francia.

Las damas de la corte solían llevar bolitas perfumadas, que se denominaban "pomos". Estas tenían forma de globo metálico y dejaba salir los aromas a través de unos calados. Las llevaban colgados del cinturón, como colgantes alrededor del cuello o simplemente sostenidas entre los dedos y se los acercaban a la nariz para protegerse de los malos olores y también para prevenirse contra las enfermedades. Aparte del perfume que desprendían, también se usaban para adornar los preciosos trajes que llevaban. Eran unas bolas de orfebrería perforadas dentro de las cuales se introducía perfume, hierbas o especias para aromatizar.

Pomo medieval

Los pomos desprendían un olor agradable cada vez que caminaban. Eso se hacía necesario ya que las prendas hechas con tejidos extremadamente delicados que llevaban, no podían ser lavados para no estropearlos y al no ser por los pomos despenderían un olor indeseado.
Se sabe que los pomos eran ricamente decorados y hechos de oro o plata.
Se dice que Catalina de Aragón llevaba un pomo en 1530 que llevaba gravadas las inicales de "H y K".  La princesa Maria también tenía en su posesión largos cinturones de ofrebre que sujetaban un pomo perfumado al final y su hermana Isabel también solía portar un pomo perfumado con rosa de damasco, ámbar gris entre otros aromas.

Maria I de Inglaterra, llevando un pomo entre los dedos

Ámbar, almizcle y rosa eran fragancias muy populares. Los perfumes incluso estaban hechos con frutas y especias para potenciar su aroma como el naranjo y el clavo.

Al comienzo los perfumistas trabajaban por su cuenta pero fue en 1190 cuando Felipe II de Francia les concedió un claro reconocimiento a la profesión. Fijaba los lugares de venta y la profesión fue reconocida como tal, como también la utilidad social de estas sustancias. Iniciaron a crear escuelas, donde se formaron los primeros aprendices y oficiales de esta profesion. Trás cuatro años de estudio pasaron a ser maestros perfumistas que supervisaban los trabajos de prensado de pétalos, maceración de flores, mezclado de ingredientes y en convertirse en expertos en conseguir la fórmula del perfume desaeado. Francia se convertio en el reino del perfume.

El primer laboratorio para perfumes fue creado en Grasse (Francia), una ciudad situada cerca de la costa del Mediterráneo.
Fue en Grasse dónde produjeron unos guantes de cuero perfumados con fragancias como jazmín, ámbar, especias, almizcle y franchipan, con el fin de que la gente que las compraba, podía ponerse la mano ante la nariz al caminar por las calles mal olientes de las ciudades.
Todavía trás cuatro siglos, esta región sigue siendo la más famosa a nivel internacional en la producción de flores y aceites esenciales. Los olores especiales de Grasse como la lavanda, el mirto, el jazmín, la rosa, la flor de azahar salvaje hicieron ganar a Grasse el título de capital mundial del perfume. El jazmín ocupaba hace tan solo algunas décadas una mano de obra muy importante: Las flores debían ser recogidas a mano al amanecer, en el momento en que su perfume es el más desarollado, para ser tratadas inmediatamente por maceración.
Grasse (Francia)
A finales del siglo XIV fueron conocidos los primeros perfumes con base alcohólica y aceites esenciales, que conocían como aromas. El primer y mas famoso fue "El agua de la Reina de Hungría".
Durante el siglo XV, los doctores durante las plagas, visitaban a sus pacientes provistos de una nariz falsa parecida al pico del ave tucán, fabricadas de cuero o papel maché y a las cuales se impregnaba vinagres aromáticos en la punta.

En el siglo XVI cuando aparece una gran cantidad de nuevos perfumes eran principalmente de dos tipos: Las simples o las compuestas. Las primeras eran de una sola base principal: Agua de lavanda, agua de rosa, agua de azahar, etc. y la segunda cuando se mezclaban escencias de especias con flores y una base de ambar o almizcle.
Fueron utilizados con fines farmacéuticos y como odorisante del cuerpo, ya que durante el renacimiento a diferencia de la Edad Media la gente no tenía como costumbre bañarse, debido a que se consideraba que el agua era portadora de la peste que azotaba a la población. Los perfumes eran almacenados en frascos de vidrios o redomas. Las aguas de olor, perfumes liquidos muy valorados y dificiles de obtener, eran guardados en una especie de barriletes de cristal o de metales y piedras preciosas que eran atesorados por quienes disponian de suficientes recursos.
Frascos de perfumes medievales

En 1537 el conde de Oxford, se presentó ante la reina Isabel I con un par de guantes perfumados y fue entonces cuando nació la industria del perfume en Inglaterra a través de los curtidores. Isabel I cautivada por la fragancia, encomienda a estos a aprender como mezclar y destilar las aguas perfumadas. Pronto por el uso personal de la reina y sus sugerencias, tanto mujeres como hombres perfumaban sus cuerpos con diferentes tipos de fragancias desde el lavanda al almizcle.
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Sir Thomas More

viernes, 27 de julio de 2012

Sir Thomas More

Tomás Moro, llamado Thomas More en inglés y Thomas Morus en latín, nació el 7 de febrero de 1478 y fue pensador, teólogo, político, humanista, escritor, poeta, traductor, profesor de leyes, juez de negocios civiles, abogado y Lord Canciller de Enrique VIII.
Tomás Moro conocido por su famosa obra de "Utopia" escrita en 1516 en la que critica el orden politico, social y religioso, creando una comunidad perfecta en forma de una isla, dónde reina la tolerancia, la igualdad social y la fé.
Tomás Moro transportó el renacimiento humanistico a Inglaterra.
Además, muy conocido por luchar apasionadamente en contra del movimiento religioso, creado en el siglo XVI, denominado la Reforma Protestante y especialmente en contra de su enemigo Martín Lutero y William Tyndale.
Fue enjuiciado por orden de su rey y amigo Enrique VIII, acusado de alta traición muriendo en defensa de la iglesia católica y por sus propias ideas.

Tomás Moro

Moro nació en Londres en 1478, justo a finales de la Edad Media. Fue hijo del juez John More y Agnes More. Con ocho años, después de tres años de enseñanza primaria fue llevado al Palacio de Lambeth, donde sirvió como paje del cardenal, John Morton, Arzobispo de Canterbury y Lord Canciller de Inglaterra.
El arzobispo era un fiel defensor del nuevo humanismo renacentista y sintiendo un especial cariño  hacía el joven Tomás, le sugerió ingresarle a la Universidad de Oxford con la ayuda de una beca. Ahí pudo estudiar griego, latín además de la doctrina escolástica, siendo alumno de los humanistas Thomas Linacre y William Grocyn. Una erudición aún algo discutible que su padre no apoyaba. Pero tan solo dos años después de su graduación, abandonó la universidad, haciendo caso a su padre que deseaba que su hijo fuera a estudiar leyes. En 1494, teniendo 16 años inició sus estudios de derecho en el New Inn de Londres, tal y como había querido siempre su padre. Dos años después empezó a ejercer la abogacía ante los tribunales. Durante estos años estudió aparte el francés, que era necesario para los juzgados inglesas.

En 1501 empezó a escribir poesías en inglés y latín, finalizó sus estudios juridicos y comenzó a profesar.
Se convertío en un abogado y mediador prodigioso.
Fue entonces cuando tuvo sus primeros encuentros con percursores del renacimiento, conociendo a Erasmo de Rotterdam y a John Skelton.
Aproximadamente en el mismo tiempo entró en la Tercera Orden de San Francisco, viviendo como laico en un convento durante tres años. Ahi se dedicaría al estudio religioso.
Tras realizar algunos traducciones se dedicó a traducir una biografía de Giovanni Pico della Mirandola, algo que le marcaría definitivamente para el resto de su vida.
Aunque unos años después volvió a su anterior profesión jurídica y fuera nombrado miembro del Parlamento, nunca pudo olvidarse de ciertos actos de penitencia, llevando para el resto de su vida un cilicio en la pierna y también en forma de camisa. Un accesorio ultilizado para provocar deliberadamente dolor o castidad en quien lo viste. La camisa era hecha de tela áspera o pelo de animal y podía ser llevada como túnica o emplearse como faja alrededor de la cintura o el vientre.

Cilicio medieval

Con 26 años contrajo matrimonio con Joan Colt. De esa unión nacen tres hijas y un hijo (Margereth, Elisabeth, Cecily y John). Después de seis años de matrimonio fallece Joan repentinamente. Un tiempo después se casa por segunda vez con Alice Middleton que ya tenía una hija llamada Alice.

Familia de Tomás Moro

A partir de 1510 fue nombrado vicesheriff de Londres y dió clases en derecho en el Lincoln's Inn.
Fue entonces cuando Tomás Moro empezó a llamar la atención del rey Enrique VIII y éste le mandaba a misiones diplomáticas. En 1515 fue enviado a una embajada comercial en Flandes. Poco tiempo después en 1516 escribe su famoso libro "Utopia".
En él critica el mundo en el que vivía, describiendo una comunidad ficticia, perfecta e idílica.
Utopia realmente significa "no lugar", y por tanto designa una localización inexistitente o imposible de encontrar. En su obra Thomas Moro describe una isla, llamada Utopia, perdida en el océano cuyos habitantes habían logrado el estado perfecto, llevando cada uno de ellos una vida pacífica y harmoniosa.
Pero aún siendo la palabra de "Utopia" algo exclusivamente creado por el, el concepto general es aún mas antiguo ya que en la misma obra, se puede obsevar una fuerte influencia e incluso directa haciendo referencia a "La Republica" de Platón, obra que presenta asimismo la describción de una sociedad idealizada.
Sin embargo, Moro dio a esta isla idílica el nombre de Utopía (“en ningún lugar”), por lo que muchos pensadores han querido ver en esto, el deseo de dejar claro que, por muy deseable que fuese un estado de este tipo, Utopía es un sueño imaginario e irrealizable. Desde entonces suele considerarse utópico lo que, además de perfecto y modélico, es imposible de encontrar o construir.


En 1517 es enviado a Calais para resolver problemas mercantiles. Aproximadamente en el mismo tiempo fue nombrado Master of Requests y miembro del Concejo Real. Un año después fue nombrado caballero y vicetesorero. Siendo enemigo de Martin Lutero ayudó a Enrique VIII redactar un articulo sobre éste. Ese trabajo hizo que Enrique VIII fuera nombrado con el titulo honorífico papal "Defensor de la Fé". Poco a poco nació una amistad entre el rey y Thomas Moró confiandole misiones secretas y con suma importancia.

Enrique VIII

En su vida privada se comprometió a la enseñanza de sus hijas como también la de su mujer. Sus hijas siempre recibieron la misma educación que su hijo. Su hija Margareth era una de las mujeres más inteligentes de su época. También se decía que tuvo mucho sentido de humor y que lo mantuvo aún en sus ultimos momentos de su vida.
Además ayudaba a alimentar a los pobres sacando el dinero de su propio bolsillo.

En 1524 es nombrado administrador de la Universidad de Oxford y un año más tarde administrador de la Universidad de Cambridge y además canciller de Lancaster.

El entonces actual Lord Canciller de Enrique VIII, Thomas Wolsey, no era capaz de realizar la anulación del matrimonio entre Enrique VIII y Catalina de Aragón y en 1529 tuvo que dimitir su cargo como tal. Fue entonces cuando Enrique nombró a Tomás Moro como nuevo Lord Canciller, una posición que hoy en día correspondería a la del primer ministro.

Pero después de tantos años de amistad entre Enrique y Tomás Moro, Enrique se enemistó con éste debido a las diferencias surgidas en torno a la validez de su matrimonio con su esposa Catalina, que Tomás apoyaba sin lugar a dudas. Enrique VIII había pedido al Papa la concesión de la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón y la negativa de éste supuso la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica de Roma y el nombramiento del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra.

Trás negar el juramento que reconocía a Enrique como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, terminó por provocar el rencor de Enrique VIII, que acabó encarcelando a Tomás Moro junto con el obispo John Fisher en la Torre de Londres.

Margareth More despidiendose de su padre antes de la ejecución

Finalmente el rey, enojado, mandó juzgar a Moro, quien en un juicio sumario fue acusado de alta traición y condenado a muerte. Otros dirigentes europeos como el Papa y el emperador Carlos V, quienes veían en él, el mayor pensador del momento, presionaron para que se le perdonara la vida y se la conmutara por cadena perpetua o destierro, pero no sirvió de nada. Con la edad de 57 Tomás Moro fue decapitado una semana después, el 6 de julio de 1535 en Tower Hill.
La sentencia primeramente decía como la de cualquiera que no era de sangre noble, que la ejecución fuera por ahorcamiento hasta casi el punto de muerte, luego se realizaría la emasculación, el evisceramiento, la decapitación y al final la descuartización. Pero en este caso Enrique VIII decidió que fuera ejecutado solo por decapitación. Su cabeza fue exhibida en el puente de londres durante un mes, hasta que su hija Margareth ofrecio un dinero de soborno para que lo bajaran. El cuerpo está enterrado en una bóveda subterránea anexa a la Capilla Católica de San Pedro ad Vincula, que se encuentra en la Torre de Londres.

Piedra mortuoria en memoria de Tomás Moro y los demás ejecutados (Torre de Londres)

Se dice que mientras subía al cadalso se dirigió al verdugo en estos términos: «¿Puede ayudarme a subir?, porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo». Luego, al arrodillarse dijo: «Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte». Finalmente, ya retirando su ironía, se dirigió a los presentes: «I die being the King's good servant—but God's first» («Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios»).

Tomás Moro era un hombre excepcionalmente inteligente, al mismo tiempo un abogado profesional y un hábil negociador. Había sido un administrador excelente y luchó para el catolisismo y los derechos humanos.
Sin embargo hay que añadir lo que muchos ignoran, que todo esto no le impedió perseguir y quemar seguidores de la reforma, mientras disfrutaba de su posición como Lord Canciller.

Eso resulta importante de mencionar ya que por lo que veo, se le habrá olvidado a la Iglesia Católica al proclamarlo "Santo" el 19 de mayo de 1935.

El paso de los años retuerce mucho la historia, ni son los santos santos, ni los tiranos tiranos, ni los locos locos.
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