La Masacre de Glencoe

viernes, 16 de septiembre de 2016

La Masacre de Glencoe

Queridos lectores, en estos últimos meses he podido viajar por el tiempo, gracias a las palabras cautivadoras de unos cuantos libros, a una serie mágica llamada "Outlander" y a dos viajes inolvidables hacía la bella y misteriosa Escocia.
Cada una de estas vivencias, cada página leída, cada cardo que se cruzaba en mi camino hacia el maravilloso Dunnottar Castle, aportaron su granito de arena para que me viera a mi misma traspasando la suntuosa corte de Isabel I de Inglaterra en el siglo 16, hasta llegar al reinado de Guillermo III de Orange en el siglo 17.


Fue entonces, cuando descubrí la trágica historia sobre la Masacre de Glencoe.
Un relato difícil de olvidar, un hecho que deambulaba por mi mente, llenándome de asombro y pena por aquellos que perdieron su vida entre las montañas gigantescas de las Tierras Altas.

Ahora me gustaría compartirlo con ustedes, para que no quede en el olvido, para inmortalizar tanto la valentía de algunos, como la cobardía de otros.
Esa es la esencia de este blog, no olvidar, nunca dejar de descubrir y honrar todo aquello y aquel que marcó la historia de nuestro mundo.

Estoy segura que muchos de ustedes desconocen esta historia, al igual que yo hace tan solo unos meses. Pero es por ello, que os digo, que después de mostrárosla, no volvereis a ser los mismos.

Los origines de este relato comenzaron a base del movimiento político denominado como "Jacobismo", llamado así por el rey católico Jacobo II, dominando los países de Inglaterra, Escocia e Irlanda.



Fue el destronamiento de Jacobo II en 1688 y la sustitución por la reina Maria II de religion protestante, que dio comienzo al levantamiento jacobita. Estos rebeliones tuvieron lugar en Gran Bretaña e Irlanda para devolver el trono al rey católico Jacobo II y el de sus herederos. El levantamiento de los llamados jacobitas contra el Gobierno Británico duró desde 1688 hasta 1746.
Como consecuencia de esta revolución, Jacobo II huyó a Francia, intentando en reiteradas ocasiones regresar a su país. Seis años más tarde fallece Maria II y le sucede su marido Guillermo, perteneciente a la casa Orange-Nassau (Holanda). Los partidarios de este movimiento se encontraron mayoritariamente en las Tierras Altas de Escocia, pero también en las Tierras Bajas. Asimismo encontraron apoyo en Irlanda, en algunas partes del norte y del suroeste de Inglaterra y en Gales.

Jacobo II de Inglaterra

Tras la batalla de Cromdale, el 1 de mayo de 1690, en la cual los jacobitas fueron derrotados fuertemente, Guillermo III ofreció a todos los clanes de las Tierras Altas de Escocia un perdón por haber participado en las rebeliones, siempre y cuando firmaran un juramento de lealtad antes del 1 de enero de 1692 en presencia de un magistrado. Les dejó también bien claro, que para quienes no iban a firmar el juramento, serian ejecutados por traición.

Guillermo III de Orange

Los jefes de los clanes, encontrándose entre la espada y la pared, acudieron a Jacobo, que se encontraba de exilio en Francia, esperando su aprobación para poder firmar el testimonio de lealtad.
Pues bien a pesar de su coraje y valentía sabían, que de ello dependería sus vidas y el futuro de toda una nación. Pero Jacobo dudó, indeciso sobre que hacer.
Éste estaba seguro, de que iba poder volver a Escocia y recuperar el trono del que le habían arrojado. Pero el tiempo pasó y los escoces temían sobre que les iba a ocurrir, sino firmaban el juramento.

En las Tierras Altas no se hablaba de otra cosa, mientras el invierno acechaba a los Highlanders. Los miembros de los clanes se encontraban divididos. Muchos querían firmar el juramento para poder vivir en paz, mientras que otros no se veían dispuestos a ejercer semejante traición contra Escocia y Jacobo.
Cuando al fin éste se percató de que no iba a poder regresar a Escocia, mandó ordenes a los jefes de los clanes para firmar el juramento. Pero debido a las difíciles y duras condiciones invernales, esta noticia les llegó a mediados de diciembre de 1691, tan solo unas 2 semanas antes de la fecha límite.

A pesar de ello, muchos de los clanes consiguieron prestar juramento de su lealtad dentro del plazo establecido. Pero algunos no, y uno de ellos fue el clan de los MacDonald.

Los MacDonald fueron uno de los clanes más rebeldes y más temidos no solo por el Gobierno Británico, sino también por el clan vecino Los Campbells, que se hicieron aliados de los ingleses, compartiendo el odio hacía los clanes de las Tierras Altas.

Ilustración victoriana de un miembo del clan MacDonald

Alasdair Ruadh Maclain Macdonald, jefe del clan MacDonald, esperó hasta el último día para firmar el juramento. Hay quién dice, que tal vez esperaron hasta el último día para demostrar su desagrado sobre esta "amenaza" y dejar constancia, que ellos tal vez iban a prestar juramento, pero que esta situación no se iba a quedar así.
Eran tiempos difíciles para los escoceses. Su país había sido invadido y fueron obligados a jurar lealtad al rey holandés de Inglaterra, que estaba en contra del Catolicismo, de la Casa Estuardo, de las Tierras Altas y de los Franceses (por aquel entonces aliados de los escoceses). Estaba claro, que los escoceses, acostumbrados a la libertad y a vivir bajo la protección y reglamentos de los jefes de sus propios clanes, no se iban a rendir tan fácilmente, pero a su vez los ingleses tampoco eran fáciles de persuadir.
De ese modo, Alasdair Maclain, finalmente partió un gélido 31 de diciembre de 1691 hacía Fort William, dónde inicialmente le dijeron que tenía que ir. Pero una vez llegado a Fort William, el gobernador le dijo que el no estaba autorizado a recibir el juramento y que tenía que acudir urgentemente al pueblo de Inveraray, dónde al parecer sí podía hacer su voto de fidelidad. Existen rumores que afirman, que tal declaración se le había dicho a Alasdair, con el fin de que llegara tarde para entregar su firma.

Al jefe del Clan no quedó más remedio, que trasladarse desde Fort William a Inveraray, una distancia de aproximadamente 115 km en caballo por las Tierras Altas en pleno invierno. Supongo que no es necesario describiros las condiciones climáticas de un día como el 31 de diciembre en el corazón de las Tierras Altas de Escocia.

Las Tierras Altas en Invierno

Independientemente del frío entumecido que habrá sentido Alasdair, también habría que añadir la desesperación por llegar a su destino a tiempo, por miedo a las consecuencias que conllevaría el incumplimiento de no hacerlo. Y mientras mantuvo el futuro de todo un clan en sus manos heladas ese sombrío día de diciembre, supo con certeza, que había sido no solamente engañado, sino también convertido en un hazmerreír entre las sucias bocas de los Casacas Rojas.

Al fin Alasdair Maclain llegó a Inveraray, pero como era de esperar, tres días tarde. Su demora se debía en parte al mal tiempo, pero también por haber estado detenido en el castillo de Balcardine con la primera compañía del Regimiento de Infantería de Argyl para asegurar su tardanza.
El juez municipal, Sir Colin Campbell, que debía recoger el testimonio, también llegó tarde, demorándose aún más que el propio Alasdair. Mientras éste temía por el mañana del clan MacDonald, Sir Colin Campbell disfrutó de un esplendido y cálido Año Nuevo junto a su familia, retrasándose así 3 días más.

Balcardine Castle

Finalmente tras la llegada del Sr. Campbell a Inveraray, el jefe del clan MacDonald dejó constancia de su fidelidad hacía el extranjero rey holandés, asegurándose así la traición hacía todo aquello, que significaba ser escoces, pero a su vez también la tranquilidad para los suyos. O al menos eso fue lo que el pensó.

Con el corazón abatido pero al mismo instante aliviado, se alejó de Inveraray con dirección a lo que era su hogar: Glencoe.
No era de extrañar, que muchos sentían envidia hacía los MacDonald, teniendo como hogar al lugar de Glencoe.
Se considera uno de los paisajes más bellos y espectaculares no solo de Escocia, sino del mundo entero.

Bidean Nam Bian - Las llamadas "3 hermanas de Glencoe"  

Empinadas montañas elevándose hacía el cielo, redondeando un valle dónde posiblemente residan hadas y espíritus de la naturaleza. Un lugar virgen, sin mancha ni defecto, se eleva sin piedad hacía la atmósfera. El río Coe que atraviesa el valle, crea cascadas hermosas que se deslizan sobre unas rocas más antiguas aún que el tiempo.

El valle de Glencoe

Yo he estado ahí y lo he visto con mis propios ojos y os aseguro, que una vez visto Glencoe todo lo demás no tiene relevancia. Contemplando esas montañas, ya nada importa, ni nosotros ni el tiempo, tienen algún significado para ellos.
Y cuando algún día todo este maravilloso caos en el que vivimos día a día desaparezca y no quede rastro de nosotros, ellos seguirán estando ahí, desafiando al mismo universo.


Así pues, Alasdair llegó a casa, apaciguando de esa manera a todo aquel que se llamase MacDonald.

Pasaron las semanas y cuando la tranquilidad se volvió a expandir por el clan en el corazón de Glencoe, llegaron unos aproximadamente 120 hombres, pertenecientes a las compañías del regimiento de infantería, bajo el mando del capitán Robert Campbell of Glenlyon, con el fin de colectar los impuestos. El clan MacDonald los recibió con la tradicional hospitalidad, tal y como solía ser la costumbre en las Tierras Altas.
El capitán Campbell era pariente de los MacDonald, por lo que no era inusual que se alojara con ellos.
Durante 14 días, Campbell visitaba la casa de Alexander MacDonald, el hijo menor del jefe del clan, que estaba casado con la sobrina del capitán, hermana del célebre Rob Roy MacGregor.
Mientras los soldados se hospedaban en las casas del clan, recibían no solo comida y bebida, que teniendo en cuenta el mes del año en el que se encontraban no les sobraba, sino también su confianza y lealtad.

Robert Campbell de Glenlyon

Los Casacas Rojas dormían en sus camas y se alimentaron de sus provisiones. Jugaban alegremente a las cartas con los MacDonald todas las tardes hasta las altas horas de la noche, mientras brindaban con sus cervezas oscuras por una vida mejor.

Soldado británico portando una casaca roja 

En la noche del 12 de febrero de 1692 llegó también el Capitán Drummond, uniéndose a sus anfitriones y a sus camaradas, pasando el tiempo jugando a juegos de mesa. Unas horas después, éste les deseó unas buenas noches, aceptó además una invitación para comer con el jefe del clan el día siguiente retirándose a sus aposentos.

Esa misma noche, cuando todo el clan MacDonald se encontraba en sus camas pacíficamente dormido, sin motivo aparente ni advertencia alguna, se levantaron sus huéspedes, sacando sus espadas resplandecientes, asesinando a todos y a cada uno de ellos.
El clan, desprotegido, desarmado e indefenso fue degollado igual de frío, que el viento que soplaba como un maníaco fuera en el valle de Glencoe.

Alasdair, el jefe del Clan, fue asesinado en su cama, recién despertado a causa de los gritos y disparos de los mosquetes. Tras su muerte, los asesinos violaron a su mujer, intentando también robarle un anillo de oro que llevaba. Dada su fuerte resistencia, los soldados no dudaron en cortarle el dedo y arrollándola desarropada en medio de la ventisca de nieve dónde murió de frío.


Muchas mujeres y niños del clan horrorizados y desesperados salieron de sus casas, intentando huir de aquella matanza para adentrarse en el gélido invierno de 1692. Sus casas fueron quemadas, igual que su ganado y todo aquello que se les pusiera en su camino a las Casacas Rojas.
Unas 40 personas del clan MacDonald fueron asesinadas a sangre fría esta noche. Otras 40 murieron de frío, mientras intentaban escapar de las balas de los mosquetes.



La simple idea de asesinar a los que le habían dado un techo dónde refugiarse y un plato de comida caliente durante 2 semanas con la tradicional amabilidad de las Tierras Altas había sido tan despiadada y cruel, que hasta los propios soldados del 1 y 2 Regimiento encontraron alguna que otra manera para poder avisar a sus anfitriones. Incluso 2 lugartenientes, Francis Farquhar y Gilbert Kennedy rompieron sus espadas antes de formar parte de esta matanza.


Los principales culpables de este acontecimiento aterrador y fríamente planeado, fue el ministro y abogado, John Dalrymple. El residía en las Tierras Bajas y odiaba a todo aquel que vivía en las Tierras Altas. Creía, que el estilo de vida de las Tierras Altas era un obstáculo para la prosperidad de Escocia. Además opinaba, que Escocia solo podía progresar con la ayuda de sus vecinos, los ingleses.
El se había quedado profundamente decepcionado cuando descubrió, que los MacDonald habían realmente firmado el juramento de lealtad, ya que entonces no disponía de motivo para poder aniquilarlos.

John Dalrymple, 1er conde de Stair

Dalrymple encontró la manera de declarar el juramento que había hecho Alasdair inválido y persuadió al rey Guillermo a firmar una orden para "extirpar" al clan de Glencoe.
El único deseo de Dalrymple había sido derrotar al supuesto "peor de los peores" clanes.

Las ordenes fueron enviadas al Capitán Robert Campbell de Glenlyon, que igual que Dalrymple pertenecía a las Tierras Bajas de Escocia y detestaba a las Tierras Altas y más aún al clan MacDonald.

La nota decía lo siguiente;

"Por la presente, le ordeno a caer sobre los rebeldes del clan MacDonald de Glencoe y asesinar a todos menores de 70 años. Deberá tener un cuidado especial para que no se escapen "el viejo zorro" (Alasdair MacIain), y sus hijos. Deberá eliminar cualquier posibilidad de huida. Esto lo deberá cumplir a las cinco de la mañana en punto. No espere por mi. Estas son las ordenes concretas del rey, para el bien y la seguridad de esta nación. Estos villanos tendrán que ser aniquilados desde la raíz. Ocúpese, para que éstos ordenes se cumplen sin dudar. En caso contrario, será reconocido como alguien desleal al rey y a su Gobierno, un hombre indispuesto a estar en el servicio del rey. 
A la espera de su cumplimiento, firmo lo presente con mi propio mano."


John Dalrymple
Carta original de John Dalrymple


Bajo la ley de Escocia existía una categoría especial de asesinato, conocida como "asesinato bajo confianza". Esto fue considerado como algo aún más abominable, que el asesinato común.
La matanza de Glencoe fue estimada como tal.

El objetivo de esta investigación fue llevada a cabo para poder asignar la culpabilidad a los responsables del masacre, sin embargo, había sido el rey que firmó las ordenes para ejecutar dicho crimen. Y este, como os podéis imaginar, no podía ser juzgado.
Finalmente el rey fue exonerado y la culpa se transmitió al ministro John Dalrymple. El Parlamento escocés, tras estudiar el informe, declaró la ejecución del clan MacDonald como asesinato. Un escrito fue enviado al rey con posibles penalizaciones para los culpables e indemnizaciónes para los supervivientes del clan.
Hasta el día de hoy estas propuestas nunca se ejecutaron, excepto el encarcelamiento de John Campbel, conde de Breadalbane, por un par de días en el castillo de Edimburgo.

Deciros que éstas fueron las últimas gotas de sangre derramadas por la causa de los Jacobitas, me haría muy feliz, sin embargo no fue exactamente así como sucedió.
Este acontecimiento tan solo fue el principio de un movimiento anti-gaélico, que no solo iba a destruir el sistema de los clanes, como se conocía hasta entonces, sino también la invención de prohibir hacer uso del Kilt, del Tartán, del gaélico y llegando quizás a lo más extremo, la prohibición de tocar la gaita.

Lugar conmemorativo en Glencoe


Aunque después de aquel entonces, Escocia nunca volvió a ser lo mismo, sí que existen unas cosas que nada pudo cambiar.
La valentía de los escoces, el amor incondicional que sienten por su patria y la belleza que deambula por sus páramos, montañas, lagos e incontables castillos. Puedes arrebatarle a un escocés todo lo que significa ser gaélico, pero nunca de su honor de serlo, ya que para ello tendrías que llevarte su alma y eso por suerte es algo inasequible para cualquier mortal.

A quiénes le gustarían leer más sobre la historia de Glencoe, os recomiendo una novela histórica maravillosa y fascinante que hará volar vuestra imaginación hacía Escocia y más allá.

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Bella Caledonia

viernes, 1 de julio de 2016

Bella Caledonia

Queridos lectores de mi apreciado blog, hoy quiero compartir con todos ustedes un vídeo, dedicado a un país muy especial, llamado Escocia.
Unos meses atrás, tuve el grandísimo honor de poder pasar unos días inolvidables en la hermosa y mágica Edimburgo.
Hasta el día de hoy, he sido incapaz de deshacerme de estos instantes vividos entre las oscuras pero bellas calles victorianas y fortalezas medievales.
Y es por ello, que sentí el deseo de expresar mi anhelo hacía el sonido de las gaitas, a través de este vídeo.
Al igual que un trozo de lo más profundo de mi ser se ha quedado impregnado y deslumbrado en las Tierras Altas, un trozo de la propia Escocia se ha quedado entrelazado con mi corazón,...
Tras esta pequeña revelación me doy cuenta, que YO soy Escocia y como amante de sus leyendas, montañas escarlatas, días lluviosos y soleados, cervezas negras y de sus costumbres gaélicas, espero que disfrutáis igual que yo de unos minutos llenos de felicidad, aventura y por supuesto historia.


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Dónde reside la Magia... Edimburgo

viernes, 1 de abril de 2016

Dónde reside la Magia... Edimburgo

No existe pueblo alguno sobre la faz de esta tierra, con un número de habitantes tan escaso, que haya dejado una huella tan profunda en la historia de la humanidad, que el de los escoceses.

Un país que se encuentra más poblado por ovejas que por personas, dónde prácticamente todas las leyendas, que hoy en día conmueven el sonido de las gaitas, nacieron, dónde los lagos se adormecen entre prados eternos cubiertos de brezales y dónde las montañas nevadas fueron testigos de los sacrificios que se hicieron y de los héroes que se perdieron.


Nuestro destino vive dentro de nosotros, sólo hay que ser valiente para verlo y vivirlo.
Yo me dejé llevar por el mio y me llevó hasta la bella y misteriosa capital de Escocia, Edimburgo. Fue ahí dónde dejé una parte de mi corazón y aún seguirá deambulando por los callejones sombríos, admirando con melancolía las huellas del pasado....y de esos, os aseguro, hay muchas.
Existen vivencias que permanecen atadas a un lugar, en unas piedras, en unos muros...quedan impregnadas en el aire, en las nubes y en el río,.. y esas nunca se van. El pasado se entrelaza con el presente...esa comunión convierte el entorno de Edimburgo, también conocido como la Atenas del Norte, en magia pura.



El aire que aspiras cuando sales del tren y subes las escaleras de Waverley Station hacía Princess Street esta cargado de emociones, vivencias, batallas y crímenes... Existe un gran peso que se aferra a la cuidad. El peso del pasado triste y fúnebre. Pero es justo ese pasado, que la hace única en el mundo. Un pasado monstruoso, que siglos después se convierte en una belleza absoluta, pero oscura. Pase lo que pase, las huellas nunca dejarán Edimburgo, esa es su casa, su hogar. El pasado desafiando al mismísimo futuro y creo firmemente que al menos en Edimburgo, el pasado siempre sale ganando.


La primera mirada desde la estación hacía la "Old Town" (Antigua cuidad), se impregnará en tus recuerdos, igual que las huellas del pasado en las calles de Edimburgo.
Una estampa inmortal de las casas sombrías datadas mayoritariamente del siglo 18, elevándose hacia el cielo, como unas habichuelas mágicas, pegadas unas al lado de otras dejando sitio tan solo a algunos que otros callejones ceñidos y cubiertos de musgo, hasta que llegas con la mirada al cuello volcánico, dónde se encuentra situado el célebre Castillo de Edimburgo, construido en el siglo XII. Demasiadas personas vagabundeaban por estos lugares, muchas enfermedades se expandían por la cuidad destruyendo todo lo que encontraban a su paso, terribles ejecuciones, rebeliones incontrolables y pobrezas amargas, mientras el cielo se teñía de gris, por el denso humo que salía sin cesar de las incontables chimeneas.




En Edimburgo siempre quedarán historias por contar o callejones por descubrir y es por ello, que me es totalmente imposible olvidarme de ese espíritu oscuro y misterioso. Una vez que te haya atrapado, no te soltará,.. o quizás eres tu el que no lo quiere soltar.
Encontrarás belleza en cada rincón, en cada edificio, en cada flor primaveral...
El pavimento empedrado parece susurrarte a medida que vayas paseando sobre el, ansioso por contarte su historia mientras el sonido de las gaitas te rodea a lo largo de la Royal Mile. Quizás sea la calle con el pasado más oscuro del mundo entero... Aún así te acoge amablemente y hace que te enamores incondicionalmente de ella, de sus tiendas, curiosidades, pubs e historias de fantasmas.



Mientras la Royal Mile siempre suele estar algo abarrotada y llena del espíritu escocés, tan solo puedes bajar algún que otro callejón y encontrarte con jardines secretos, plazas mágicas y cementerios pacíficos. Nunca dejes de visitar los cementerios de Edimburgo, porque forman parte de su magia. No es un lugar triste o desagradable, hasta podría decir que es una atracción y un lugar de descanso para los británicos. No te extrañes, si observas parejas paseando por algún que otro cementerio, cogidos de la mano, padres con sus hijos disfrutando del aire libre y del canto de los pájaros o incluso chicas solitarias leyendo alguna novela sentada en un banco. Los cementerios de Edimburgo están, aunque parezca imposible, repletos de vida. Es ahí dónde la historia nunca descansa. La hiedra se abre su paso entre las tumbas tétricas victorianas, mientras que el musgo las cubre y la tierra húmeda por el paso del tiempo las sumerge parcialmente. Las tumbas son de alguna manera u otra obras maestras y espejos del pasado. Como poder honrar a los ahí enterrados más, que visitar su lugar de descanso con el respeto que ellos se merecen?






Siendo Escocia famosa por sus constantes lluvias, vientos y fríos, aunque parezca imposible también existen días soleados en Edimburgo.
Yo los he vivido cuando estuve ahí, pero os aseguro que independientemente del tiempo, la belleza de esa cuidad nunca cambia.



Otro mito creado por muchísimas personas a lo largo del mundo, evidentemente pobres en espíritu, que me gustaría resolver y eliminar de raíz al menos en este pequeño mundo de Susurros en la Corte, es sobre la comida británica, que tan injustamente es rechazada e ofendida. La autora de este blog, quiere dejar constancia aquí y ahora que si no eres capaz de viajar, que equivale a abrir tu mente y tu corazón, a dejarte llevar, a olvidarte de prejuicios creados por ignorantes que probablemente nunca han salido de su propio barrio, a respetar y honrar lo desconocido, deberías quedarte dónde estés y dejar que las demás personas con ansias de aventurarse en este precioso mundo, hagan sus propias experiencias con todo el amor que esto conlleva.
He tenido el gran placer de formar parte del ambiente mágico de Edimburgo y adentrarme en pubs encantados e históricos, dónde probé comida típica escocesa, que parecía meticulosamente preparada, que se deshacía en mi boca como si no hubiera un mañana. Entre tostas crujientes, juntadas con queso fresco y cubiertas por un salmón ahumado y una ensalada que parecía haberse cogido de una huerta hacía apenas unos minutos, acompañada con una cerveza negra, con un sabor único a cebada, y un pastel de carne con una salsa oscura, que te hace perder la noción del tiempo de lo rico que es, te darás cuenta que aún hay mucho por descubrir y vivir.


Nunca he dudado de la exquisitez de la comida nórdica, que a veces también se merece una buena critica, pero esta vez fui completamente sorprendida, más que solo positivamente. Cada uno de los platos que había probado, cada cerveza, cada café fue absolutamente delicioso y lo que también es importante de añadir, servido con mucho esmero y cariño.


Cuando más felices nos sentíamos, era cuando nos encontrábamos en un típico pub, lejos de turistas y repleto del adorable acento escoces...sobre un suelo de madera que crujía cuando lo pisabas. Alzábamos las miradas y solo veíamos cervezas negras, boinas y bufandas tartán.
Existen innumerables clanes alrededor de Escocia y cada uno de ellos cuenta con su propio patrón de tartán. La palabra "Clan" proviene del gaélico "Clann" que significa "descendientes - hijos". Antaño los diferentes diseños de los tartanes se asociaba con los distritos de las tierras bajas y altas, cuyos tejedores tendían a desarrollar los patrones textiles preferidos en esos distritos. Son muchas las personas que hoy en día llevan sin darse cuenta alguna prenda tartán, que identifica un clan específico de Escocia. Porque cada tartán representa un clan, una familia, un honor. Así que la próxima vez que te pongas alguna prenda tartán, piensa que no se trata tan solo de un dibujo casual,.. existe una historia detrás, esperando a que la descubras.


Fuera de las mágicas 7 colinas sobre los que, igual que la cuidad de Roma, está situado Edimburgo, con sus callejones ceñidos y faroles románticos, lejos de las catacumbas encantadas y de Bobby el guardián del cementerio de Greyfriars, se exhibe la naturaleza escocesa en todo su esplendor. Las tierras altas "The Highlands".
Olvidad cada comentario, que habéis oído al respecto,.. ignorad cada foto, cada vídeo que habéis visto, porque la realidad es que es mucho más bello, de lo que te cuentan.
Por la simple razón de que no existen palabras en este mundo, que pudieran igualar la hermosura de semejantes paisajes.






No sé como de pronto había llegado hasta el valle de Glen Coe en medio de Los Highlands. Un sueño que formaba parte de lo más profundo de mi ser, desde que era una niña. Y lo que vi con mis propios ojos esta vez, no me defraudó en absoluto, me había sorprendido de forma sobrenatural.
Es posible que te abrume tanto un lugar, que pierdas no solo la noción del tiempo sino darte cuenta repentinamente, que todas las leyendas que te habían marcado, que todos los mitos y fábulas sean simplemente ciertas?
Me encontraba en medio de las legendarias escenas de Braveheart, Rob Roy y La Legión del Águila,... Mirar hacía las montañas espinadas y cubiertas de nieve es enriquecer a tu alma y tu corazón de tal manera, que los sentimientos se abarrotan en tu interior y escapan por tus ojos en forma de lagrimas. En ese bello e inhóspito lugar, es imposible no sentir, imposible contener las emociones porque la magia es sencillamente más, de lo que el ojo humano pueda soportar.

Probablemente sea uno de los lugares más bellos del mundo y es un honor desmedido haberlo visto al menos una vez a lo largo de tu vida. Yo lo he visto, he puesto todo mi corazón en lo que vi aquel día, en los valles de color purpura y dorado, en las montañas gigantescas cubiertas de nieve, en los lagos llenos de magia y en cada animal que abunda esas tierras hechiceras. Las mismas manos que ahora redactan este artículo son las mismas, que han acariciado las aguas profundas del legendario Lago Ness, eso es algo difícil de olvidar. Fue ahí dónde todo comenzó, dónde mi pasión nació. Me sumergí en ella, intentando recordar como había llegado hasta ahí. Buscando mi felicidad volví a nacer, y las montañas formaban una cuna para dejarme soñar de lo que había vivido.


Y mientras me susurraban "Nunca dejes de soñar. Algún día, todo tendrá sentido"
Pasaron los días y las vacaciones llegaron a su fin, pero si hay algo que he aprendido, y en los viajes es difícil no aprender, que los sueños siempre se hacen realidad,... quizás no todos en una vida sola, pero que menos que intentarlo, verdad?
Y desde ese pequeño espacio en medio de la nada, quiero darle las gracias a todo aquello que contribuyó de alguna u otra manera en que cumpliera otro gran sueño más y en mi felicidad plena. También y sobre todo quiero dar las gracias a Jose Rodriguez Pulido, por acompañarme en esta única y maravillosa aventura. Gracias por esa inimitable complicidad, que hace que seas capaz de leer mis pensamientos con tan solo mirarme, por alimentar mi pasión por la historia y Gran Bretaña y por apoyarme incluso cuando quiera sacar fotos dónde sea estrictamente prohibido.
Siempre nos quedará Edimburgo.

Si tuvieras la oportunidad de cambiar tu destino, lo harías?
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2015 - El año en que me encontré a mi misma

jueves, 24 de diciembre de 2015


Desde los confines de Susurros en la Corte y desde el centro de mi corazón, deseo dejar constancia de los momentos que han dejado huellas no solo en las palmas de mis manos, sino también y sobre todo en mis pensamientos y en mis recuerdos. Ansio por dedicarle estas palabras al 2015, el año en que me encontré a mi misma en medio de la bella nada,... Tuve el gran placer de tropezarme con 12 meses, que tan solo esperaban una cosa de mi: Ser yo misma. Y eso fue justo lo que hice. Luchando en una batalla invisible, vencí y la recompensa era la felicidad absoluta.
Con que estaba armada? Con un corazón sincero y dispuesta a perderlo todo con tal de cumplir sueños, que llevaban conmigo prácticamente toda una vida... Hice que esos sueños se cumplieran y mi corazón no latía,.. volaba. Igual que las golondrinas en una cálida noche de verano. Me encontré con ellos en el condado de Derbyshire, bajo los tejados de una casa suntuosa llamada Haddon Hall. Cuando percataron de que manera observaba completamente maravillada, como deslizaban sus alas con la rapidez de un rallo, me tejieron unas iguales a las de ellos, pero solo visibles para aquellos que buscan y confían. Y desde ese instante, las llevo puestas,.. a veces plegadas, a veces abiertas, pero siempre intentando honrarlas con mi afán de sentir al igual que los rallos del sol, las gotas de lluvia sobre ellos.
Fueron días como este, que me demostraron la belleza del mundo en el que vivimos, la importancia de saber quienes realmente somos, de dónde venimos y adónde nos dirigimos.
Los 12 meses que muy pronto se desvanecerán, convirtiéndose en un capitulo más del gran libro de la vida, me hicieron creer firmemente en la magia, la pasión, la amistad y en que a veces pueden ocurrir milagros...dicen que la fe mueve montañas, pero no estoy hablando de la fe en dios, sino en la fe en nosotros mismos, es mi alma la que se dirige a las vuestras, tal y como soy.
Han sido muchas las vivencias que han hecho que cambiara, libros que me han hecho viajar, lugares que me han hecho soñar, y personas que me han regalado su fidelidad y su confianza absoluta sin pedir nada a cambio.
Todo ello formando parte de un maravilloso caos que suelo llamar destino.
Y a veces tan solo se trata de si debemos seguir leyendo o si debemos cerrar el libro.

Hagas lo que hagas, ten la certeza de hacerlo con amor, porque solo entonces sabrás si habrá valido la pena o no.
En mi caso ha valido la pena, porque finalmente me convertí en un solo año en arqueóloga, arquera y exploradora de Edimburgo.
Como ha surgido? Lo cierto es que desconozco la razón... Solo sé que de pronto me vi arrodillada en una tumba medieval en el corazón de York en plena primavera, descubriendo no solo tesoros del pasado, sino también a personas a los cuales me veo incapaz de olvidar, en otro me encontré caminando por las calles sombríos de la legendaria Edimburgo y cuando menos me lo espero descubro que voy lanzando flechas de madera con un longbow, como si no hubiera un mañana.

Y entre estos momentos llenos de hallazgos históricos, gaitas escocesas y arcos tradicionales han habido otros, que no solo cambiaron mis planes de vacaciones, sino también y sobre todo a mi. El descubrimiento más relevante e inesperado sin duda alguna de este año ha sido el de las hermanas Brontë.
Hasta podría decir que cada una de ellas, Charlotte, Emily y Anne Brontë han sido mis heroínas personales de este año.
Es curioso como puede llegar a cambiar todo en un instante,...
Unos meses atrás vi por una casualidad destinada, la película de Jane Eyre con Michael Fassbender y Mia Wasikowska. Debo admitir que hasta este momento, no había oído demasiado de las obras de las hermanas Brontë, excepto quizás la novela de Cumbres Borrascosas, que aunque no la había leído, el título me había acompañado casi toda la vida.
El caso es, que por vez primera después de muchísimo tiempo, me quedé completamente fascinada y petrificada mientras veía una película. No podía apartar la mirada, por nada del mundo quería perderme ni una palabra de Jane, ni un simple gesto del Sr. Edward Rochester, ni el paisaje oscuro y hermoso de Thornfield Hall.
Al acabar la película, y los ojos llenas de lagrimas, sentía en lo más profundo de mi ser una extraña y abrumadora conexión hacía esta historia inmortal, que no me dejaba pensar en otra cosa. Quizás pueda sonar extraño, pero esa historia me enriqueció de tal manera, que notaba firmemente como la mente se abría lentamente camino y que ésto tan solo era el principio.
Los días pasaron y sin poder olvidarme de aquella historia escrita por una joven soñadora, dotada del don de la literatura, llamada Charlotte Brontë en 1847, comencé a leer sobre quién era "la madre" de Jane Eyre realmente.
Su vida al igual que la de su personaje, había sido atormentada, dura pero a su vez extremadamente fascinante y llena de una pasión innata que escondía tras su pluma.
Trágicamente la tuberculosis se la llevó aún siendo una joven, al igual que a sus cuatro hermanas y hermano.
Una vez descubiertas y sacadas a la luz las vidas de cada uno de los miembros de la familia Brontë es imposible que estas te dejen indiferente. Sus novelas legendarias, como Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y Agnes Grey han cambiado no solo el curso de la historia, sino también el de muchas personas a nivel mundial.
Muchos son los que viajan hasta el pueblo remoto situado entre los desolados páramos peninos del condado de West Yorkshire, para poder contemplar el lugar dónde nacieron personajes como Heathcliff y Cathy, Jane y Edward. Y este año yo he sido uno de ellos.
Un día de verano me senté en un tren y desde el pueblo pintoresco de Stratford Upon Avon, famoso por su conexión con William Shakespeare, crucé los condados de West Midlands, Stratfordshire y Derbyshire hasta llegar a West Yorkshire, otro lugar conectado con la literatura inglesa para poder adentrarme por fin en las Cumbres Borrascosas.
Y ahí estaba yo de repente, tras haber cambiado todos mis planes que había hecho para mis vacaciones en Inglaterra hasta que vi Jane Eyre,...
Me encontraba en Haworth, un pueblo completamente detenido por el tiempo, lleno de magia e historia. Caminando por las calles inclinadas en medio de los páramos salvajes y extremadamente bellas, inspiras la memoria de cada una de las hermanas Brontë. Marcaron tanto el pueblo de Haworth, fueron tantas las huellas que dejaron en cada rincón, que es como si aún estuvieran ahi,...sentadas en su jardín, escribiendo y soñando con mundos ocultos. Visitar su casa que hoy en día es un museo, es posiblemente uno de los honores más grandes que pueda haber, al igual que entrar en el pub "The Black Bull" donde el único hijo varón, Branwell Brontë, solía beber algo más de la cuenta y en la legendaria farmacia dónde compraba opio y láudano. Un pueblo hermoso, fuera de lo normal, absolutamente lleno de espíritu y una atmósfera llena de magia que se ha quedado impregnada en mi corazón.
Sus obras, sus vidas me hicieron creer en magia y en el amor en todas sus formas y es por ello, que forman parte de mi y jamás me quiero deshacer de esa sensación tan enriquecedora.
Estén dónde estén, paseando por los ventosos paramos, tocando el piano en su casa o redactando poesías para la inmortalidad, espero que de alguna u otra manera escuchen mis palabras de agradecimiento.
Hay cosas que nos ligan a un lugar. Algunos permaneces atadas a un terreno o una fecha concreta. Otras se aferran a un sentimiento, a un impulso, una perdida o un amor.
Creo firmemente en ello. Cada vez que algo se hace con amor, la silueta de tu alma se queda impregnada en ello,... y según la fuerza que tenga, podría perdurar siglos y desafiar al mismo destino.
Al igual que me marcaron las hermanas Brontë, también lo hizo mi querido Charles Dickens con el pequeño Oliver Twist a principios de año, C.J. Sansom con su maravillosa novela "Sovereign", que conseguió que viajara por el tiempo de tal manera que me estremecí, Hilary Mantel con "Wolf Hall", que hizo que ampliara mi horizonte al igual que mi corazón y dejarle un sitio al mismísimo Thomas Cromwell, el descubrimiento de la emocionante vida de Eleonor de Aquitania, a la que algún día seguiré los pasos, al Castillo de Warwick por desafiarme a intentar tirar 3 flechas con un longbow por primera vez en mi vida y haber sentido como la euforia se hacía con mi cuerpo y mi alma. Siendo éstos los protagonistas de mi año 2015 aún existen un sinfin de detalles, canciones, puestos de sol, viajes en tren, gotas de lluvia, chocolates calientes, paseos por los páramos, miradas fugaces, cervezas negras y sueños cumplidos que han hecho inolvidable este año.
Gracias a todo aquel, k haya contribuido por el motivo que fuera y por el tiempo que fuera, para que se cumplieran todos estos casualidades enredados para un único propósito: Alcanzar la felicidad plena.

Gracias a ustedes, mis queridos lectores, por haberme acompañado durante estos 12 meses, por vuestras palabras, vuestro tiempo y dedicación para que este blog sea igual de especial que todos ustedes.

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Siempre vuestra,
Sydney

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