Feliz Navidad - El año de los mil y un lochs

jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad - El año de los mil y un lochs

¿Porque separar en nuestros pensamientos esta vida y la siguiente, si una nace de la otra?

Hay frases que percibes con indiferencia, con desdén. Las oyes y las asimilas pero poco tiempo después se quedan en el olvido y nunca más las recordaras. Sin embargo existen otras, que se aferran a tu corazón y éstas nunca se van.

Lo mismo nos ocurre con ciertos lugares, canciones, libros y personas. Y a que se debe esta indiferencia o esta repentina devoción? Recuerdos de una vida pasada, simpatías naturales, pasiones innatas o es todo casualidad?

El alimento principal de este blog son los acontecimientos que ocurrieron hace mucho y el efecto que producen en la autora del mismo.
Estos efectos me han llevado a emprender aventuras que no sabía que existían, a lugares que nunca imaginé. En ellos he visto la magia. Este año la he visto reflejada en los pavimentos húmedos de Edimburgo, en las aguas opacas del Lago Ness y en el valle de Glen Coe.

El pasado no solo deja sus huellas en los lugares sino también en nosotros. Este año me ha llenado de huellas y marcas. Marcas de batallas entre escoceses e ingleses, rastros de tinta de las plumas de las hermanas Brontë y un recuerdo lejano del primer encuentro entre la reina Victoria y Alberto.
Me crucé con muchas historias que transcurren en mi interior de una manera constante, asegurándome así su inmortalidad. Desde espectáculos de luchas de gladiadores, hasta el trágico final de los últimos caballeros de la Orden del temple. He visto con mis propios ojos dónde ocurrió y los muros me explicaron como. He visto dónde apuñalaron a David Rizzio en el Palacio de Hollyrood, dónde tuvo lugar la batalla de Culloden, hacía dónde huyó "Bonnie Prince Charlie" y he contemplado con asombro el escritorio en el que Charles Dickens redactó Oliver Twist.
He estado en las catacumbas de Edimburgo y tuve las manos en el lago Ness...
Después de que mis ojos vieran todos estos espejos del pasado, como no poder estar seguro de que una vida nace de la otra?

Doy gracias desde mi pequeño y apreciado rincón literario a todo aquel y a todo aquello, que directamente o indirectamente contribuyó en mi felicidad y en mi interminable afán de ver más allá de la historia. Hoy soy todo lo que he leído y todo lo que he visto. Soy Anne Brontë, Edimburgo, Claire Beauchamp, Glen Coe, Amy Robsart, el águila real de aquel saliente rocoso en la Isla de Skye y Alasdair MacIan MacDonald.

Me considero muy afortunada de vivir tantas vidas. Ellas hacen que todo este blog tenga sentido y convierten la vida en una aventura sin fin, en una historia interminable.

Gracias a mis queridos lectores por leerme y por interesaros por las pasiones de una jovenzuela. Gracias a todo aquel que nunca ha dejado de creer en mi y al que intenta desesperadamente comprender mi conexión hacia lo medievo y lo británico.

En especial quiero darle las gracias a Jose Rodriguez Pulido, sin ti esto no hubiera sido posible.

Os deseo a todos una Maravillosa Navidad y un Feliz Año Nuevo.

Siempre vuestra.
Sydney

"Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una."

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La noche mágica de Samhein

viernes, 21 de octubre de 2016

La noche mágica de Samhein

El 22 de septiembre comenzó una vez más, a lo que es bajo mi punto de vista, la más bella de las estaciones. Otoño.
Empieza una época de días lluviosos, cielos ocultos, botas de agua, chocolate caliente y sobre todo el teñido mágico de las hojas de los arboles. Éstos, antaño de color verde brillante, ahora cambian de color y se visten de naranja, amarillo, rojo y marrón. Estos colores son los verdaderos protagonistas de esa estación tan mística y a la par bella.


Y aparte de los desmesurados obsequios, que nos concede el otoño así por ejemplo las castañas, avellanas, nueces, calabazas, manzanas y granadas, no nos debemos de olvidar del misticismo que siempre acompaña este periodo del año.
En resumidas cuentas, se trata de la época más deseada por mi desde que tengo uso de razón.
Porque, que bonito es vivir en un mundo dónde hay otoños.


Que relacionemos otoño con calabazas talladas, gatos negros e historias de fantasmas se debe a una de las fiestas más antiguas celebradas aún hoy en día, Halloween.
Se ha convertido además, después de Navidad en la fiesta más popular del mundo.
Aunque millones de personas expandidas por el mundo entero, celebran la famosa noche de las brujas de forma distinta pero a su vez similar, muchos de ellos desconocen el origen de Halloween.


Muchos creen firmemente que las raíces de esta festividad otoñal provienen de Estados Unidos, tratándose además de un ritual de la época moderna.
Pero estás personas no podrían estar más lejos de la realidad. Pero es ahí, dónde entra Susurros en la Corte para poder mostraros la verdad de la noche más mágica del año entero.
La noche del 31 de octubre es el único instante, dónde la línea entre la muerte y la vida se encuentra extremadamente delicada y receptiva, incluso difícilmente apreciable.

Este acontecimiento nació unos 2.000 años atrás entre los Celtas, que residían en Irlanda, Gran Bretaña y el norte de Francia. Dos milenios atrás las tribus nórdicas celebraban su año nuevo el 1 de noviembre. El 31 de octubre era el último día en el calendario celta. Esta celebración se denominaba Samhein, que significa "final del verano".


Esta noche representaba no solamente el final del verano, sino el principio del oscuro y frío invierno. Esta gélida época del año que estaba a punto de comenzar, se asociaba en aquel entonces con la muerte. Los Celtas creían que la noche antes del nuevo año volvían los espíritus de los muertos a la tierra.
A parte de ello, también eran de la opinión que la vuelta de los espíritus ayudaba a los druidas o sacerdotes celtas a tener visiones de futuro. Para personas que en aquél entonces la vida significaba ser algo volátil, era de suma importancia obtener percepciones, sobre todo entorno a matrimonios, suerte, salud y muerte. Los druidas igual que los sacerdotes dotados de obtener visiones de aquello que aún estaba por ocurrir, eran sumamente respetados y admirados por todos los miembros de la tribu de aquella época. Fue la iglesia católica la que se ocupó, unos siglos después, de quemar a todo aquel que afirmaba tener ciertos poderes en la hoguera.

Estas personas necesitaban una seguridad, un camino al que seguir durante los largos y oscuros meses de invierno. Para conmemorar este acontecimiento crearon grandes hogueras dónde los miembros de los clanes quemaban el grano y animales muertos como ofrenda hacía los dioses, mientras llevaban pieles y se escondian bajo antifaces de animales. La razón por la cual se disfrazaban, era porque los espíritus malvados vagaban libremente por el mundo de los vivos y de está única manera podían esconderse e incluso causarles miedo. Dentro de sus casas solían encender velas para protegerse de los fantasmas y también para que tal vez, ellos pudieran encontrar el camino de vuelta hacía la luz eterna a través de la llama.


El término "Trick or Treat" - "Truco o Trato", proviene de cuando los vivos temían a lo que las brujas o espíritus podrían llegar a hacerles, si no honraban como era debido el mundo de los muertos. Los duendes eran y siguen siendo famosos por causar algún que otro estrago y fue justamente por ese motivo, que las personas les dejaban alguna ofrenda, como por ejemplo comida o golosinas. Así se aseguraban de que ningún mal recaería sobre ellos... o al menos eso esperaban.


Pero porque relacionamos frutas y frutos secos con la noche de Halloween?
Sus tradiciones mayoritariamente suelen incluir coronas y adornos llenos de manzanas y nueces.
Los tres frutos más sagrados para los Celtas era la bellota, la manzana y la nuez. Especialmente la avellana, que incluso fue considerada una diosa, y la bellota sagrada por su conexión con el mágico roble. Pero igualmente asociamos estos frutos con la noche de las brujas por estar enlazado con el imperio Romano.
En 43 AD el Imperio Romano conquistó la mayoría de los territorios celtas. Durante el periodo de Britania, unos aprox. 400 años, dos festividades de origen romano se unieron a la noche celta de Samhein. La primera es Feralia, día festivo que se celebró durante el mes de octubre, cuando los romanos conmemoraban a los muertos. La segunda festividad era el día para honrar a Pomona, la diosa romana de frutas y arboles.


El símbolo de Pomona es la manzana. Su incorporación al Samhein explica quizás el juego para niños denominado como "Morder la manzana", que habitualmente se suele hacer en Halloween. En ese juego una bañera se llena de agua mientras se introducen muchas manzanas. Debido a que las manzanas son menos densas que el agua, flotan en su superficie. Los participantes del juego (normalmente niños) intentan atrapar alguna manzana con sus dientes y para evitar trampas, se atan las manos de los jugadores a la espalda.


Así como veis, cada cosa, cada anécdota que hacemos hoy y nos pasa por desapercibido, tiene su propia conexión hacía el pasado. De alguna manera es nuestro pase directo o indirecto al pasado.

El mismísimo nombre de "Halloween" tiene su porque. La razón nació el 13 de mayo de 609 DC, cuando el papa Bonifacio IV dedicó el panteón de Roma a los mártires del Cristianismo. De ese modo se creó el día de los mártires. 100 años más tarde el Papa Gregorio expandió ese día, creando también el Día de todos los Santos y lo trasladaron del 13 de mayo al 1 de noviembre. En el año 1000 la iglesia fundó el día de "Todos los santos", un día para honrar a los muertos. Se cree que este día se estableció para poder suprimir el día de Samhein, inventado por los Celtas y por lo tanto no-cristiano y tener un día para el mismo fin, pero creado por la Iglesia Católica. El Día de todos los Santos fue celebrado de una manera similar, con hogueras, disfraces de ángeles y demonios. Este día también fue conocido como "All hallows" y la noche anterior a éste, la noche de Samhein, comenzó a llamarse "All hallows Eve" - ("Víspera de todos los santos") - y poco tiempo después se convirtió en Halloween.

Incluso la calabaza tallada a mano con diferentes muecas tenebrosas o no tan tenebrosas, tiene su origen en la folclore irlandesa.
Cada octubre nos encontramos con un sin fin de calabazas que por alguna razón u otra siempre consiguen hacernos sonreír. Los vemos en los grandes almacenes, en las entradas de las casas, escondidas en coronas llenos de frutos y hojas otoñales colgadas en las puertas y quizás en nuestro propio hogar.


Pero estas calabazas tienen además su propio nombre. Se denominan "Jack O' Lanterns".
El viejo relato de la folclore dice así:
Erase una vez, un astuto pero siempre borracho irlandés llamado Jack.
Un día Jack se encontró con el mismísimo diablo en un pub. Jack invitó al diablo a tomarse una cerveza con el. Pero después Jack no tenía suficiente dinero para pagar lo que habían tomado, así que pidió al diablo convertirse en una moneda y pagarle así al tabernero. En cuanto el diablo asintió y se convirtió en moneda, Jack cambio de opinión y prefirió quedársela. Metió la moneda en su bolsillo junto con una cruz de plata, que impidió al diablo convertirse de nuevo en su antigua forma. Un tiempo después Jack liberó al diablo, pero bajo la condición de que no le iba a molestar durante 1 año. Al año siguiente Jack se volvió a encontrar con el diablo y esta vez Jack le pidió que subiera a un árbol para bajarle una manzana. Mientras el diablo se encontraba en la copa del árbol, Jack talló una cruz en el tronco, para así impedir que pudiera bajar, a no ser que le jurara que durante 10 años no lo iba a volver a ver. El diablo accedió, bajó del árbol y desapareció. Un tiempo después Jack murió.
Dice la leyenda que Jack apunto de adentrarse en el cielo fue expulsado directamente por Dios, por haber sido una persona tan indecente mientras vivía.
Llegando a las puertas del infierno, también fue rechazado por el mismísimo diablo por lo que su alma estuvo condenada a vagar por la tierra sin rumbo y dirección hasta el final de los días.
Deambulando por la tierra entre una oscuridad absoluta, el diablo apiadándose del alma solitario, le ofreció un carbón ardiendo con el fin de iluminarle el camino. Jack tropezándose con un colirrábano en medio de unas tierras, colocó la llama en su interior. Desde entonces Jack deambula triste y abandonado por ambos, Dios y el diablo, nada más que acompañado de un colirrábano iluminado por un trozo de carbón, buscando desesperadamente la manera de descansar en paz.
Los irlandeses comenzaron a llamar al alma solitaria que veían por las noches "Jack of the lantern" - (Jack de la farola), quedándose después en Jack O' Lantern.

Colirrábano de Halloween

Los irlandeses y los escoceses dieron comienzo a crear sus propios Jack O' Lantern, a base de tallar caras en diferentes coles o incluso papas y colocándolos en los alféizar de sus ventanas para ahuyentar al propio Jack u otros espíritus.

Un tiempo después muchos irlandeses migraron a Estados Unidos llevándose con ellos el folclore celta al nuevo continente. Fue ahí cuando vieron por vez primera a la calabaza que les pareció una manera más bonita y más fácil para convertirlas en Jack O' Lanterns. Las calabazas eran más fáciles de vaciar y para tallar muecas en ellas. De ese modo nació la leyenda de las calabazas de Halloween.


Hoy en día Irlanda es el único país del mundo, dónde Halloween se celebra como día festivo nacional. Los niños no acuden al colegio durante toda la semana de Halloween.

Aunque muchos de los rituales antiguos han conseguido sobrevivir al paso del tiempo, no obstante algo cambiados, existen algunas tradiciones y creencias que no llegaron tan lejos. Muchos rituales consistieron en descubrir el futuro de los vivos, mayoritariamente el de las mujeres.
Otros ritos eran para ayudar a jóvenes a encontrar su futuro marido y asegurarse con algo de suerte, estar casadas hasta el próximo Halloween.

En Irlanda del siglo 18 solían colocar un anillo en el puré de papas durante la noche de Halloween. El comensal quién lo iba a descubrir, se aseguraba encontrar al amor verdadero.

Diferentes adivinos en Escocia recomendaban a las jóvenes nombrar a una sucesión de avellanas por el nombre de sus admiradores y después colocarlas todas en la chimenea. La avellana que no explotaba y que en cambio se quemaba hasta las cenizas representaba el hombre con el que se iba a casar finalmente.
Otro ritual decía, si una mujer se comía una mezcla de avellanas, nueces y nuez moscada antes de acostarse la noche de Halloween, soñaría con su futuro marido.

Soy consciente de que si hubiera publicado este artículo unos siglos atrás me hubieran quemado en la hoguera, pero aprovechando que estamos en el siglo 21 lo dejo ahí, para quién le interese, quién le parezca fascinante, quién le guste lo desconocido y sobre todo a todo aquel a quién le guste soñar. :-)

Os deseo a todos un terrible y tenebroso Halloween :-)



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La Masacre de Glencoe

viernes, 16 de septiembre de 2016

La Masacre de Glencoe

Queridos lectores, en estos últimos meses he podido viajar por el tiempo, gracias a las palabras cautivadoras de unos cuantos libros, a una serie mágica llamada "Outlander" y a dos viajes inolvidables hacía la bella y misteriosa Escocia.
Cada una de estas vivencias, cada página leída, cada cardo que se cruzaba en mi camino hacia el maravilloso Dunnottar Castle, aportaron su granito de arena para que me viera a mi misma traspasando la suntuosa corte de Isabel I de Inglaterra en el siglo 16, hasta llegar al reinado de Guillermo III de Orange en el siglo 17.


Fue entonces, cuando descubrí la trágica historia sobre la Masacre de Glencoe.
Un relato difícil de olvidar, un hecho que deambulaba por mi mente, llenándome de asombro y pena por aquellos que perdieron su vida entre las montañas gigantescas de las Tierras Altas.

Ahora me gustaría compartirlo con ustedes, para que no quede en el olvido, para inmortalizar tanto la valentía de algunos, como la cobardía de otros.
Esa es la esencia de este blog, no olvidar, nunca dejar de descubrir y honrar todo aquello y aquel que marcó la historia de nuestro mundo.

Estoy segura que muchos de ustedes desconocen esta historia, al igual que yo hace tan solo unos meses. Pero es por ello, que os digo, que después de mostrárosla, no volvereis a ser los mismos.

Los origines de este relato comenzaron a base del movimiento político denominado como "Jacobismo", llamado así por el rey católico Jacobo II, dominando los países de Inglaterra, Escocia e Irlanda.



Fue el destronamiento de Jacobo II en 1688 y la sustitución por la reina Maria II de religion protestante, que dio comienzo al levantamiento jacobita. Estos rebeliones tuvieron lugar en Gran Bretaña e Irlanda para devolver el trono al rey católico Jacobo II y el de sus herederos. El levantamiento de los llamados jacobitas contra el Gobierno Británico duró desde 1688 hasta 1746.
Como consecuencia de esta revolución, Jacobo II huyó a Francia, intentando en reiteradas ocasiones regresar a su país. Seis años más tarde fallece Maria II y le sucede su marido Guillermo, perteneciente a la casa Orange-Nassau (Holanda). Los partidarios de este movimiento se encontraron mayoritariamente en las Tierras Altas de Escocia, pero también en las Tierras Bajas. Asimismo encontraron apoyo en Irlanda, en algunas partes del norte y del suroeste de Inglaterra y en Gales.

Jacobo II de Inglaterra

Tras la batalla de Cromdale, el 1 de mayo de 1690, en la cual los jacobitas fueron derrotados fuertemente, Guillermo III ofreció a todos los clanes de las Tierras Altas de Escocia un perdón por haber participado en las rebeliones, siempre y cuando firmaran un juramento de lealtad antes del 1 de enero de 1692 en presencia de un magistrado. Les dejó también bien claro, que para quienes no iban a firmar el juramento, serian ejecutados por traición.

Guillermo III de Orange

Los jefes de los clanes, encontrándose entre la espada y la pared, acudieron a Jacobo, que se encontraba de exilio en Francia, esperando su aprobación para poder firmar el testimonio de lealtad.
Pues bien a pesar de su coraje y valentía sabían, que de ello dependería sus vidas y el futuro de toda una nación. Pero Jacobo dudó, indeciso sobre que hacer.
Éste estaba seguro, de que iba poder volver a Escocia y recuperar el trono del que le habían arrojado. Pero el tiempo pasó y los escoces temían sobre que les iba a ocurrir, sino firmaban el juramento.

En las Tierras Altas no se hablaba de otra cosa, mientras el invierno acechaba a los Highlanders. Los miembros de los clanes se encontraban divididos. Muchos querían firmar el juramento para poder vivir en paz, mientras que otros no se veían dispuestos a ejercer semejante traición contra Escocia y Jacobo.
Cuando al fin éste se percató de que no iba a poder regresar a Escocia, mandó ordenes a los jefes de los clanes para firmar el juramento. Pero debido a las difíciles y duras condiciones invernales, esta noticia les llegó a mediados de diciembre de 1691, tan solo unas 2 semanas antes de la fecha límite.

A pesar de ello, muchos de los clanes consiguieron prestar juramento de su lealtad dentro del plazo establecido. Pero algunos no, y uno de ellos fue el clan de los MacDonald.

Los MacDonald fueron uno de los clanes más rebeldes y más temidos no solo por el Gobierno Británico, sino también por el clan vecino Los Campbells, que se hicieron aliados de los ingleses, compartiendo el odio hacía los clanes de las Tierras Altas.

Ilustración victoriana de un miembo del clan MacDonald

Alasdair Ruadh Maclain Macdonald, jefe del clan MacDonald, esperó hasta el último día para firmar el juramento. Hay quién dice, que tal vez esperaron hasta el último día para demostrar su desagrado sobre esta "amenaza" y dejar constancia, que ellos tal vez iban a prestar juramento, pero que esta situación no se iba a quedar así.
Eran tiempos difíciles para los escoceses. Su país había sido invadido y fueron obligados a jurar lealtad al rey holandés de Inglaterra, que estaba en contra del Catolicismo, de la Casa Estuardo, de las Tierras Altas y de los Franceses (por aquel entonces aliados de los escoceses). Estaba claro, que los escoceses, acostumbrados a la libertad y a vivir bajo la protección y reglamentos de los jefes de sus propios clanes, no se iban a rendir tan fácilmente, pero a su vez los ingleses tampoco eran fáciles de persuadir.
De ese modo, Alasdair Maclain, finalmente partió un gélido 31 de diciembre de 1691 hacía Fort William, dónde inicialmente le dijeron que tenía que ir. Pero una vez llegado a Fort William, el gobernador le dijo que el no estaba autorizado a recibir el juramento y que tenía que acudir urgentemente al pueblo de Inveraray, dónde al parecer sí podía hacer su voto de fidelidad. Existen rumores que afirman, que tal declaración se le había dicho a Alasdair, con el fin de que llegara tarde para entregar su firma.

Al jefe del Clan no quedó más remedio, que trasladarse desde Fort William a Inveraray, una distancia de aproximadamente 115 km en caballo por las Tierras Altas en pleno invierno. Supongo que no es necesario describiros las condiciones climáticas de un día como el 31 de diciembre en el corazón de las Tierras Altas de Escocia.

Las Tierras Altas en Invierno

Independientemente del frío entumecido que habrá sentido Alasdair, también habría que añadir la desesperación por llegar a su destino a tiempo, por miedo a las consecuencias que conllevaría el incumplimiento de no hacerlo. Y mientras mantuvo el futuro de todo un clan en sus manos heladas ese sombrío día de diciembre, supo con certeza, que había sido no solamente engañado, sino también convertido en un hazmerreír entre las sucias bocas de los Casacas Rojas.

Al fin Alasdair Maclain llegó a Inveraray, pero como era de esperar, tres días tarde. Su demora se debía en parte al mal tiempo, pero también por haber estado detenido en el castillo de Balcardine con la primera compañía del Regimiento de Infantería de Argyl para asegurar su tardanza.
El juez municipal, Sir Colin Campbell, que debía recoger el testimonio, también llegó tarde, demorándose aún más que el propio Alasdair. Mientras éste temía por el mañana del clan MacDonald, Sir Colin Campbell disfrutó de un esplendido y cálido Año Nuevo junto a su familia, retrasándose así 3 días más.

Balcardine Castle

Finalmente tras la llegada del Sr. Campbell a Inveraray, el jefe del clan MacDonald dejó constancia de su fidelidad hacía el extranjero rey holandés, asegurándose así la traición hacía todo aquello, que significaba ser escoces, pero a su vez también la tranquilidad para los suyos. O al menos eso fue lo que el pensó.

Con el corazón abatido pero al mismo instante aliviado, se alejó de Inveraray con dirección a lo que era su hogar: Glencoe.
No era de extrañar, que muchos sentían envidia hacía los MacDonald, teniendo como hogar al lugar de Glencoe.
Se considera uno de los paisajes más bellos y espectaculares no solo de Escocia, sino del mundo entero.

Bidean Nam Bian - Las llamadas "3 hermanas de Glencoe"  

Empinadas montañas elevándose hacía el cielo, redondeando un valle dónde posiblemente residan hadas y espíritus de la naturaleza. Un lugar virgen, sin mancha ni defecto, se eleva sin piedad hacía la atmósfera. El río Coe que atraviesa el valle, crea cascadas hermosas que se deslizan sobre unas rocas más antiguas aún que el tiempo.

El valle de Glencoe

Yo he estado ahí y lo he visto con mis propios ojos y os aseguro, que una vez visto Glencoe todo lo demás no tiene relevancia. Contemplando esas montañas, ya nada importa, ni nosotros ni el tiempo, tienen algún significado para ellos.
Y cuando algún día todo este maravilloso caos en el que vivimos día a día desaparezca y no quede rastro de nosotros, ellos seguirán estando ahí, desafiando al mismo universo.


Así pues, Alasdair llegó a casa, apaciguando de esa manera a todo aquel que se llamase MacDonald.

Pasaron las semanas y cuando la tranquilidad se volvió a expandir por el clan en el corazón de Glencoe, llegaron unos aproximadamente 120 hombres, pertenecientes a las compañías del regimiento de infantería, bajo el mando del capitán Robert Campbell of Glenlyon, con el fin de colectar los impuestos. El clan MacDonald los recibió con la tradicional hospitalidad, tal y como solía ser la costumbre en las Tierras Altas.
El capitán Campbell era pariente de los MacDonald, por lo que no era inusual que se alojara con ellos.
Durante 14 días, Campbell visitaba la casa de Alexander MacDonald, el hijo menor del jefe del clan, que estaba casado con la sobrina del capitán, hermana del célebre Rob Roy MacGregor.
Mientras los soldados se hospedaban en las casas del clan, recibían no solo comida y bebida, que teniendo en cuenta el mes del año en el que se encontraban no les sobraba, sino también su confianza y lealtad.

Robert Campbell de Glenlyon

Los Casacas Rojas dormían en sus camas y se alimentaron de sus provisiones. Jugaban alegremente a las cartas con los MacDonald todas las tardes hasta las altas horas de la noche, mientras brindaban con sus cervezas oscuras por una vida mejor.

Soldado británico portando una casaca roja 

En la noche del 12 de febrero de 1692 llegó también el Capitán Drummond, uniéndose a sus anfitriones y a sus camaradas, pasando el tiempo jugando a juegos de mesa. Unas horas después, éste les deseó unas buenas noches, aceptó además una invitación para comer con el jefe del clan el día siguiente retirándose a sus aposentos.

Esa misma noche, cuando todo el clan MacDonald se encontraba en sus camas pacíficamente dormido, sin motivo aparente ni advertencia alguna, se levantaron sus huéspedes, sacando sus espadas resplandecientes, asesinando a todos y a cada uno de ellos.
El clan, desprotegido, desarmado e indefenso fue degollado igual de frío, que el viento que soplaba como un maníaco fuera en el valle de Glencoe.

Alasdair, el jefe del Clan, fue asesinado en su cama, recién despertado a causa de los gritos y disparos de los mosquetes. Tras su muerte, los asesinos violaron a su mujer, intentando también robarle un anillo de oro que llevaba. Dada su fuerte resistencia, los soldados no dudaron en cortarle el dedo y arrollándola desarropada en medio de la ventisca de nieve dónde murió de frío.


Muchas mujeres y niños del clan horrorizados y desesperados salieron de sus casas, intentando huir de aquella matanza para adentrarse en el gélido invierno de 1692. Sus casas fueron quemadas, igual que su ganado y todo aquello que se les pusiera en su camino a las Casacas Rojas.
Unas 40 personas del clan MacDonald fueron asesinadas a sangre fría esta noche. Otras 40 murieron de frío, mientras intentaban escapar de las balas de los mosquetes.



La simple idea de asesinar a los que le habían dado un techo dónde refugiarse y un plato de comida caliente durante 2 semanas con la tradicional amabilidad de las Tierras Altas había sido tan despiadada y cruel, que hasta los propios soldados del 1 y 2 Regimiento encontraron alguna que otra manera para poder avisar a sus anfitriones. Incluso 2 lugartenientes, Francis Farquhar y Gilbert Kennedy rompieron sus espadas antes de formar parte de esta matanza.


Los principales culpables de este acontecimiento aterrador y fríamente planeado, fue el ministro y abogado, John Dalrymple. El residía en las Tierras Bajas y odiaba a todo aquel que vivía en las Tierras Altas. Creía, que el estilo de vida de las Tierras Altas era un obstáculo para la prosperidad de Escocia. Además opinaba, que Escocia solo podía progresar con la ayuda de sus vecinos, los ingleses.
El se había quedado profundamente decepcionado cuando descubrió, que los MacDonald habían realmente firmado el juramento de lealtad, ya que entonces no disponía de motivo para poder aniquilarlos.

John Dalrymple, 1er conde de Stair

Dalrymple encontró la manera de declarar el juramento que había hecho Alasdair inválido y persuadió al rey Guillermo a firmar una orden para "extirpar" al clan de Glencoe.
El único deseo de Dalrymple había sido derrotar al supuesto "peor de los peores" clanes.

Las ordenes fueron enviadas al Capitán Robert Campbell de Glenlyon, que igual que Dalrymple pertenecía a las Tierras Bajas de Escocia y detestaba a las Tierras Altas y más aún al clan MacDonald.

La nota decía lo siguiente;

"Por la presente, le ordeno a caer sobre los rebeldes del clan MacDonald de Glencoe y asesinar a todos menores de 70 años. Deberá tener un cuidado especial para que no se escapen "el viejo zorro" (Alasdair MacIain), y sus hijos. Deberá eliminar cualquier posibilidad de huida. Esto lo deberá cumplir a las cinco de la mañana en punto. No espere por mi. Estas son las ordenes concretas del rey, para el bien y la seguridad de esta nación. Estos villanos tendrán que ser aniquilados desde la raíz. Ocúpese, para que éstos ordenes se cumplen sin dudar. En caso contrario, será reconocido como alguien desleal al rey y a su Gobierno, un hombre indispuesto a estar en el servicio del rey. 
A la espera de su cumplimiento, firmo lo presente con mi propio mano."


John Dalrymple
Carta original de John Dalrymple


Bajo la ley de Escocia existía una categoría especial de asesinato, conocida como "asesinato bajo confianza". Esto fue considerado como algo aún más abominable, que el asesinato común.
La matanza de Glencoe fue estimada como tal.

El objetivo de esta investigación fue llevada a cabo para poder asignar la culpabilidad a los responsables del masacre, sin embargo, había sido el rey que firmó las ordenes para ejecutar dicho crimen. Y este, como os podéis imaginar, no podía ser juzgado.
Finalmente el rey fue exonerado y la culpa se transmitió al ministro John Dalrymple. El Parlamento escocés, tras estudiar el informe, declaró la ejecución del clan MacDonald como asesinato. Un escrito fue enviado al rey con posibles penalizaciones para los culpables e indemnizaciónes para los supervivientes del clan.
Hasta el día de hoy estas propuestas nunca se ejecutaron, excepto el encarcelamiento de John Campbel, conde de Breadalbane, por un par de días en el castillo de Edimburgo.

Deciros que éstas fueron las últimas gotas de sangre derramadas por la causa de los Jacobitas, me haría muy feliz, sin embargo no fue exactamente así como sucedió.
Este acontecimiento tan solo fue el principio de un movimiento anti-gaélico, que no solo iba a destruir el sistema de los clanes, como se conocía hasta entonces, sino también la invención de prohibir hacer uso del Kilt, del Tartán, del gaélico y llegando quizás a lo más extremo, la prohibición de tocar la gaita.

Lugar conmemorativo en Glencoe


Aunque después de aquel entonces, Escocia nunca volvió a ser lo mismo, sí que existen unas cosas que nada pudo cambiar.
La valentía de los escoces, el amor incondicional que sienten por su patria y la belleza que deambula por sus páramos, montañas, lagos e incontables castillos. Puedes arrebatarle a un escocés todo lo que significa ser gaélico, pero nunca de su honor de serlo, ya que para ello tendrías que llevarte su alma y eso por suerte es algo inasequible para cualquier mortal.

A quiénes le gustarían leer más sobre la historia de Glencoe, os recomiendo una novela histórica maravillosa y fascinante que hará volar vuestra imaginación hacía Escocia y más allá.

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Bella Caledonia

viernes, 1 de julio de 2016

Bella Caledonia

Queridos lectores de mi apreciado blog, hoy quiero compartir con todos ustedes un vídeo, dedicado a un país muy especial, llamado Escocia.
Unos meses atrás, tuve el grandísimo honor de poder pasar unos días inolvidables en la hermosa y mágica Edimburgo.
Hasta el día de hoy, he sido incapaz de deshacerme de estos instantes vividos entre las oscuras pero bellas calles victorianas y fortalezas medievales.
Y es por ello, que sentí el deseo de expresar mi anhelo hacía el sonido de las gaitas, a través de este vídeo.
Al igual que un trozo de lo más profundo de mi ser se ha quedado impregnado y deslumbrado en las Tierras Altas, un trozo de la propia Escocia se ha quedado entrelazado con mi corazón,...
Tras esta pequeña revelación me doy cuenta, que YO soy Escocia y como amante de sus leyendas, montañas escarlatas, días lluviosos y soleados, cervezas negras y de sus costumbres gaélicas, espero que disfrutáis igual que yo de unos minutos llenos de felicidad, aventura y por supuesto historia.


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Dónde reside la Magia... Edimburgo

viernes, 1 de abril de 2016

Dónde reside la Magia... Edimburgo

No existe pueblo alguno sobre la faz de esta tierra, con un número de habitantes tan escaso, que haya dejado una huella tan profunda en la historia de la humanidad, que el de los escoceses.

Un país que se encuentra más poblado por ovejas que por personas, dónde prácticamente todas las leyendas, que hoy en día conmueven el sonido de las gaitas, nacieron, dónde los lagos se adormecen entre prados eternos cubiertos de brezales y dónde las montañas nevadas fueron testigos de los sacrificios que se hicieron y de los héroes que se perdieron.


Nuestro destino vive dentro de nosotros, sólo hay que ser valiente para verlo y vivirlo.
Yo me dejé llevar por el mio y me llevó hasta la bella y misteriosa capital de Escocia, Edimburgo. Fue ahí dónde dejé una parte de mi corazón y aún seguirá deambulando por los callejones sombríos, admirando con melancolía las huellas del pasado....y de esos, os aseguro, hay muchas.
Existen vivencias que permanecen atadas a un lugar, en unas piedras, en unos muros...quedan impregnadas en el aire, en las nubes y en el río,.. y esas nunca se van. El pasado se entrelaza con el presente...esa comunión convierte el entorno de Edimburgo, también conocido como la Atenas del Norte, en magia pura.



El aire que aspiras cuando sales del tren y subes las escaleras de Waverley Station hacía Princess Street esta cargado de emociones, vivencias, batallas y crímenes... Existe un gran peso que se aferra a la cuidad. El peso del pasado triste y fúnebre. Pero es justo ese pasado, que la hace única en el mundo. Un pasado monstruoso, que siglos después se convierte en una belleza absoluta, pero oscura. Pase lo que pase, las huellas nunca dejarán Edimburgo, esa es su casa, su hogar. El pasado desafiando al mismísimo futuro y creo firmemente que al menos en Edimburgo, el pasado siempre sale ganando.


La primera mirada desde la estación hacía la "Old Town" (Antigua cuidad), se impregnará en tus recuerdos, igual que las huellas del pasado en las calles de Edimburgo.
Una estampa inmortal de las casas sombrías datadas mayoritariamente del siglo 18, elevándose hacia el cielo, como unas habichuelas mágicas, pegadas unas al lado de otras dejando sitio tan solo a algunos que otros callejones ceñidos y cubiertos de musgo, hasta que llegas con la mirada al cuello volcánico, dónde se encuentra situado el célebre Castillo de Edimburgo, construido en el siglo XII. Demasiadas personas vagabundeaban por estos lugares, muchas enfermedades se expandían por la cuidad destruyendo todo lo que encontraban a su paso, terribles ejecuciones, rebeliones incontrolables y pobrezas amargas, mientras el cielo se teñía de gris, por el denso humo que salía sin cesar de las incontables chimeneas.




En Edimburgo siempre quedarán historias por contar o callejones por descubrir y es por ello, que me es totalmente imposible olvidarme de ese espíritu oscuro y misterioso. Una vez que te haya atrapado, no te soltará,.. o quizás eres tu el que no lo quiere soltar.
Encontrarás belleza en cada rincón, en cada edificio, en cada flor primaveral...
El pavimento empedrado parece susurrarte a medida que vayas paseando sobre el, ansioso por contarte su historia mientras el sonido de las gaitas te rodea a lo largo de la Royal Mile. Quizás sea la calle con el pasado más oscuro del mundo entero... Aún así te acoge amablemente y hace que te enamores incondicionalmente de ella, de sus tiendas, curiosidades, pubs e historias de fantasmas.



Mientras la Royal Mile siempre suele estar algo abarrotada y llena del espíritu escocés, tan solo puedes bajar algún que otro callejón y encontrarte con jardines secretos, plazas mágicas y cementerios pacíficos. Nunca dejes de visitar los cementerios de Edimburgo, porque forman parte de su magia. No es un lugar triste o desagradable, hasta podría decir que es una atracción y un lugar de descanso para los británicos. No te extrañes, si observas parejas paseando por algún que otro cementerio, cogidos de la mano, padres con sus hijos disfrutando del aire libre y del canto de los pájaros o incluso chicas solitarias leyendo alguna novela sentada en un banco. Los cementerios de Edimburgo están, aunque parezca imposible, repletos de vida. Es ahí dónde la historia nunca descansa. La hiedra se abre su paso entre las tumbas tétricas victorianas, mientras que el musgo las cubre y la tierra húmeda por el paso del tiempo las sumerge parcialmente. Las tumbas son de alguna manera u otra obras maestras y espejos del pasado. Como poder honrar a los ahí enterrados más, que visitar su lugar de descanso con el respeto que ellos se merecen?






Siendo Escocia famosa por sus constantes lluvias, vientos y fríos, aunque parezca imposible también existen días soleados en Edimburgo.
Yo los he vivido cuando estuve ahí, pero os aseguro que independientemente del tiempo, la belleza de esa cuidad nunca cambia.



Otro mito creado por muchísimas personas a lo largo del mundo, evidentemente pobres en espíritu, que me gustaría resolver y eliminar de raíz al menos en este pequeño mundo de Susurros en la Corte, es sobre la comida británica, que tan injustamente es rechazada e ofendida. La autora de este blog, quiere dejar constancia aquí y ahora que si no eres capaz de viajar, que equivale a abrir tu mente y tu corazón, a dejarte llevar, a olvidarte de prejuicios creados por ignorantes que probablemente nunca han salido de su propio barrio, a respetar y honrar lo desconocido, deberías quedarte dónde estés y dejar que las demás personas con ansias de aventurarse en este precioso mundo, hagan sus propias experiencias con todo el amor que esto conlleva.
He tenido el gran placer de formar parte del ambiente mágico de Edimburgo y adentrarme en pubs encantados e históricos, dónde probé comida típica escocesa, que parecía meticulosamente preparada, que se deshacía en mi boca como si no hubiera un mañana. Entre tostas crujientes, juntadas con queso fresco y cubiertas por un salmón ahumado y una ensalada que parecía haberse cogido de una huerta hacía apenas unos minutos, acompañada con una cerveza negra, con un sabor único a cebada, y un pastel de carne con una salsa oscura, que te hace perder la noción del tiempo de lo rico que es, te darás cuenta que aún hay mucho por descubrir y vivir.


Nunca he dudado de la exquisitez de la comida nórdica, que a veces también se merece una buena critica, pero esta vez fui completamente sorprendida, más que solo positivamente. Cada uno de los platos que había probado, cada cerveza, cada café fue absolutamente delicioso y lo que también es importante de añadir, servido con mucho esmero y cariño.


Cuando más felices nos sentíamos, era cuando nos encontrábamos en un típico pub, lejos de turistas y repleto del adorable acento escoces...sobre un suelo de madera que crujía cuando lo pisabas. Alzábamos las miradas y solo veíamos cervezas negras, boinas y bufandas tartán.
Existen innumerables clanes alrededor de Escocia y cada uno de ellos cuenta con su propio patrón de tartán. La palabra "Clan" proviene del gaélico "Clann" que significa "descendientes - hijos". Antaño los diferentes diseños de los tartanes se asociaba con los distritos de las tierras bajas y altas, cuyos tejedores tendían a desarrollar los patrones textiles preferidos en esos distritos. Son muchas las personas que hoy en día llevan sin darse cuenta alguna prenda tartán, que identifica un clan específico de Escocia. Porque cada tartán representa un clan, una familia, un honor. Así que la próxima vez que te pongas alguna prenda tartán, piensa que no se trata tan solo de un dibujo casual,.. existe una historia detrás, esperando a que la descubras.


Fuera de las mágicas 7 colinas sobre los que, igual que la cuidad de Roma, está situado Edimburgo, con sus callejones ceñidos y faroles románticos, lejos de las catacumbas encantadas y de Bobby el guardián del cementerio de Greyfriars, se exhibe la naturaleza escocesa en todo su esplendor. Las tierras altas "The Highlands".
Olvidad cada comentario, que habéis oído al respecto,.. ignorad cada foto, cada vídeo que habéis visto, porque la realidad es que es mucho más bello, de lo que te cuentan.
Por la simple razón de que no existen palabras en este mundo, que pudieran igualar la hermosura de semejantes paisajes.






No sé como de pronto había llegado hasta el valle de Glen Coe en medio de Los Highlands. Un sueño que formaba parte de lo más profundo de mi ser, desde que era una niña. Y lo que vi con mis propios ojos esta vez, no me defraudó en absoluto, me había sorprendido de forma sobrenatural.
Es posible que te abrume tanto un lugar, que pierdas no solo la noción del tiempo sino darte cuenta repentinamente, que todas las leyendas que te habían marcado, que todos los mitos y fábulas sean simplemente ciertas?
Me encontraba en medio de las legendarias escenas de Braveheart, Rob Roy y La Legión del Águila,... Mirar hacía las montañas espinadas y cubiertas de nieve es enriquecer a tu alma y tu corazón de tal manera, que los sentimientos se abarrotan en tu interior y escapan por tus ojos en forma de lagrimas. En ese bello e inhóspito lugar, es imposible no sentir, imposible contener las emociones porque la magia es sencillamente más, de lo que el ojo humano pueda soportar.

Probablemente sea uno de los lugares más bellos del mundo y es un honor desmedido haberlo visto al menos una vez a lo largo de tu vida. Yo lo he visto, he puesto todo mi corazón en lo que vi aquel día, en los valles de color purpura y dorado, en las montañas gigantescas cubiertas de nieve, en los lagos llenos de magia y en cada animal que abunda esas tierras hechiceras. Las mismas manos que ahora redactan este artículo son las mismas, que han acariciado las aguas profundas del legendario Lago Ness, eso es algo difícil de olvidar. Fue ahí dónde todo comenzó, dónde mi pasión nació. Me sumergí en ella, intentando recordar como había llegado hasta ahí. Buscando mi felicidad volví a nacer, y las montañas formaban una cuna para dejarme soñar de lo que había vivido.


Y mientras me susurraban "Nunca dejes de soñar. Algún día, todo tendrá sentido"
Pasaron los días y las vacaciones llegaron a su fin, pero si hay algo que he aprendido, y en los viajes es difícil no aprender, que los sueños siempre se hacen realidad,... quizás no todos en una vida sola, pero que menos que intentarlo, verdad?
Y desde ese pequeño espacio en medio de la nada, quiero darle las gracias a todo aquello que contribuyó de alguna u otra manera en que cumpliera otro gran sueño más y en mi felicidad plena. También y sobre todo quiero dar las gracias a Jose Rodriguez Pulido, por acompañarme en esta única y maravillosa aventura. Gracias por esa inimitable complicidad, que hace que seas capaz de leer mis pensamientos con tan solo mirarme, por alimentar mi pasión por la historia y Gran Bretaña y por apoyarme incluso cuando quiera sacar fotos dónde sea estrictamente prohibido.
Siempre nos quedará Edimburgo.

Si tuvieras la oportunidad de cambiar tu destino, lo harías?
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