FELIZ NAVIDAD

lunes, 23 de diciembre de 2013

Para todos aquellos que aún después de tantos, largos y detallados artículos sobre historia medieval siguen leyendo cada uno de ellos con entusiasmo, para todos que con esmero me han dejado un comentario o han pensado en ello, porque la intención es lo que cuenta, para todos que se han tropezado por casualidad con mi blog y siguen echándole una mirada día tras día, para todos que no sienten interés alguno por la historia y aún así visitan mi página tan solo por darme una alegría ;-) y para todos aquellos amantes de la historia os deseo una FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!

Gracias por acompañarme durante este magnifico año, lo habéis hecho especial!

Con mucho cariño

Sydney Klevesath Cabrera
De Susurros en la Corte
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Ricardo III - El Rey bajo un Aparcamiento

miércoles, 6 de noviembre de 2013

RICARDO III - El Rey bajo un Aparcamiento

...."Y así vivieron felices y comieron perdices"....

Algún día me gustaría hacer uso de esa frase tan encantadora, pero desgraciadamente aún no he tenido la oportunidad de usarla para alguna de mis entradas.
Y por desgracia mucho menos para el protagonista de este artículo.

Ricardo III, traicionado en vida por sus aliados y en la muerte por la historia.

Aún hoy en día rondan un sin fin de rumores, mitos y leyendas sobre el impopular Ricardo III.
Pero precisamente por ello y por haber descubierto la fantástica Dinastía de los Plantagenet, me complace enormemente hablaros de un monarca, cuya vida me ha conmovido y fascinado, haciéndole sitio en Mi lista personal, de mis personajes históricos favoritos.

Ricardo III

Desgraciadamente existen muchas personas, que eligen el camino de la ignorancia y dan crédito sencillamente a todo lo que oyen y a todo lo que leen y creen saberlo todo sobre una persona. El asunto se pone aún peor, cuando intentan comprender o dar sus propias opiniones basadas en el siglo 21. Y es que es imposible dar una explicación moderna, sobre un acontecimiento medieval.


No pido a nadie que entienda lo ocurrido entre y fuera de los muros de la Torre de Londres o en las cabezas de los tiranos de la antigüedad, pero si que hay algo que no se debe olvidar nunca, y es que todas esas personas habían sido sencillamente productos de su tiempo.
Pensaron, actuaron y vivieron tal y como se lo habían enseñado en aquel entonces.
Cada uno de las personas tan solo lucharon por sobrevivir,.....entre las múltiples enfermedades, epidemias, hambrunas, guerras, puerperios, condenas letales y sobretodo la continua batalla del poder hacían, que la muerte susurraba en cada esquina.

Una guerra interminable para no quedar en el olvido y viendo lo visto, ellos lo han conseguido.

Tras los relatos oscuros de la Casa Tudor, Tomas Moro y William Shakespeare, Ricardo III pasó a la historia conocido como el Rey deformado y maquiavélico que mató a sus dos propios sobrinos.

Pero después de tantos años nacieron varias instituciones y fundaciones, creados para averiguar quien realmente había sido Richard III y con el fin de demostrar al mundo, que tal vez las opiniones de (con todo el respeto y sin ánimos de ofender) un joven poeta que bebía absenta, las de la Dinastía Tudor enemigo principal de los Plantagenet y las de un religioso fanático que llevaba cilicios, no eran del todo ciertos.

Y yo por otro lado, unos países más al sur desde Gran Bretaña también intento poner mi granito de arena, escribiendo sobre el último Rey de la Dinastía Plantagenet y el último en morir en el campo de batalla. Lo que he averiguado lo veréis a continuación:

Ricardo nació el 2 de octubre de 1452 en Fotheringhay Castle y era el duodécimo hijo de Richard Plantagenet y Cecily Neville.
Pasó muchos años en Middleham Castle bajo la tutela de su primo Richard Neville, decimosexto Conde de Warwick (también conocido como "The Kingmaker")

Richard Neville, 16th Earl of Warwick

Estos años en medio de la turbulenta Guerra de las dos Rosas probablemente fueron los más felices de su vida.
Ahí fue dónde conoció a Francis Lovell y dónde nació una gran amistad, que perduró hasta el resto de sus vidas. También conoció a Anna Neville, hija de Richard Neville, siendo ella quizás el amor de su vida.
Fue en Middleham Castle dónde el pequeño misterioso y tímido Ricardo encontró tantas buenas e importantes amistades, dónde empezó a jugar y terminó aprendiendo a montar a caballo y a luchar como un soldado en campo de batalla.

Middleham Castle

Pero para Ricardo los años "armónicos" finalizaron el día, que comenzó la Batalla de Wakefield en 1460. Fue ahí dónde perdió no solo a su padre y a su tío sino también a su hermano Edmundo. Un acontecimiento que marcó a la casa Plantagenet para siempre.
Al recibir aquellas noticias desastrosas, Cecily Neville decidió mandar sus dos hijos Richard y George a los Países Bajos con el fin de protegerlos de aquella interminable Guerra Civil.
Unos meses después volvieron a Inglaterra y fueron testigos de la coronación de su hermano Eduardo IV, después de haber derrotado a los Lancaster en la Batalla de Towtown.

Ricardo volvió al Castillo de Middleham, después de haber recibido el título de Duque de Gloucester, con el fin de desarrollar la formación correspondiente a un caballero.
En estos años de estancia en Middleham la amistad especial que compartía con Anna Neville se iba convirtiendo lentamente en algo más....
Desde sus conversaciones infinitas entre los poderosos muros del castillo, hasta el gran apoyo que se prestaban mutuamente, existía una complicidad continua entre los dos jóvenes.

 Anne Neville

Durante aquel tiempo, Ricardo comenzó a sufrir de escoliosis idiopática, cuya enfermedad lamentablemente le acompañó el resto de su vida.
Pero aquella enfermedad no le impidió en ningún momento a luchar, amar y convertirse luego en Rey de Inglaterra.

Aproximadamente diez años más tarde, su primo Richard Neville, mano derecha de Eduardo VI, cambió de bando y se unió a la casa de Lancaster con su antigua enemiga Margeret de Anjou, mujer del anterior rey Enrique VI.
Una unión creada tan solo para derrotar al rey Eduardo IV y la casa de York.
La decisión de Richard Neville, darle la espalda a su rey, primo, amigo y a todo lo que había conseguido hasta entonces, fue un acontecimiento que cambió el rumbo de las vidas de muchas personas, incluyendo las de sus dos hijas, Anna e Isabel Neville.

Las decepciones cada vez eran más, no solo viendo a su propio primo y aliado, convirtiéndose en su peor enemigo sino también al descubrir que su propio hermano, George, Duque de Clarence le había traicionado, poniéndose de parte de Richard Neville y de los Lancaster.
George tan solo deseando formar un ejercito junto a Richard Neville, vencer a su hermano Eduardo IV y convertirse el mismo en Rey de Inglaterra.

George Plantagenet, 1st Duke of Clarence

Los tres hermanos de York repentinamente separados por la envidia y la ambición.
Quién nunca y por nada se había separado del lado de su hermano mayor y rey, sacrificándolo todo sin pedir nada a cambio, había sido siempre Ricardo.

Ricardo y Eduardo no solamente fueron hermanos, sino habían sido también grandes amigos y confidentes.
Eduardo sentía un gran orgullo hacía su pequeño hermano y la obligación de educar y protegerle. Ricardo en cambio, no tuvo más elección que separarse de su querida Anna, si quería estar al lado de su hermano Eduardo, ya que el padre de Anna, Richard Neville ahora era de los Lancaster y ello significaba que ella también.
Sus caminos se separaron, una elección dolorosa para ambos, que más adelante se convertiría en una real prueba de su amor y afecto. 

Hasta su próximo reencuentro iban a pasar años y muchas vivencias inesperadas y difíciles para ambos, pero aún entre las guerras y exilios nunca dejaron de quererse.

Cuando Richard Neville consiguió derrotar a Eduardo IV y volver a proclamar rey a Enrique VI, Eduardo y Ricardo buscaron refugio en los Países Bajos.
Mientras estuvo en exilio, Ricardo fue informado de que Anna Neville contrajo matrimonio con Eduardo de Westminster, hijo de Margaret de Anjou, lo cual le afectó enormemente. Pero no tan solo a Ricardo sino también y sobretodo a Anna, que había sido obligada a casarse con Eduardo.
Un matrimonio planeado por Richard Neville y Margaret de Anjou, con el único propósito de derrotar definitivamente a los Yorks.

 Margaret of Anjou

Unos meses después la casa de York volvió a enfrentarse contra los Lancaster en la Batalla de Tewkesbury, dónde Ricardo fue uno de las razones cruciales por la cual York se alzó con el gran triunfo.

Richard Neville como también Eduardo de Westminster, hijo de Margaret d' Anjou, habían muerto en aquella batalla y la casa de York volvió a reinar en Inglaterra.

En muchas ocasiones Ricardo había sido el mediador para contribuir en la conciliación entre sus dos hermanos Eduardo y George, hasta conseguirlo finalmente.
Volvieron los tres hermanos de York y con ello la paz a Inglaterra,... al menos durante unos años.

Al morir Richard Neville y al entrar en convento su mujer, la herencia de ambos pasaron a sus dos hijas Isabel y Anna.
George, que se había casado sin el consentimiento de su hermano Eduardo IV, con Isabel Neville, deseaba quedarse también con la herencia de Anna, su cuñada.
Las tierras, títulos y herencia de su suegro no le eran suficiente y seguía luchando, queriendo más poder. Ya prácticamente siego por la ambición que sentía, pedía la tutela de Anna Neville, con el fin de llevarla a un convento y quedarse con su herencia.
Eduardo que después de todo aún veía a su hermano con buenos ojos, no se podía imaginar nada de lo que realmente estaba planeando meticulosamente, y le concedió dicha tutela para "cuidar" a la joven Anna.

Anna pasó un tiempo viviendo junto a su cuñado George y a su hermana Isabel, que prácticamente la tenían confinada en su casa.
Viviendo una vez más una autentica pesadilla, al fin cuando supo Ricardo de ello, fue a buscarla y la "rescató" literalmente de los brazos acuciosos de George y su propia hermana Isabel.

Poco tiempo después, y tras aproximadamente 20 años que pasaron desde que se conocieron por vez primera en Middleham aún siendo unos niños, Ricardo y Anna contrajeron matrimonio el 12 de julio de 1472.

Ese acontecimiento tan esperado por ambos no fue precisamente algo que fortaleciera la relación entre George y Richard.
George ya no tenía ninguna posibilidad de quedarse con la herencia de Anna, cosa que le enfureció mucho.

Richard y Anna siempre habían compartido una lealtad y una complicidad fuera de lo común y desde que eran unos críos querían pasar sus vidas uno al lado del otro.
Ahora al fin pudieron hacer realidad su sueño y pasar el resto de sus días y noches juntos.



Ello también fue la razón por la envidia que sintió George, que desgraciadamente no compartía los mismos sentimientos hacía su esposa Isabel.

Unos meses después de la boda, Richard recogió a la madre de Anna del convento dónde se encontraba, con el fin de vivir con su hija y su yerno en el Castillo de Middleham. Aquello había sido el deseo de Anna desde hacía mucho tiempo, cuando al fin Ricardo se lo hizo cumplir.

Ricardo y Anna tuvieron un hijo, nacido en 1473, llamado Eduardo de Middleham, pero falleció por desgracia para los padres a los 10 años.

 Anne Neville & Richard III & Edward of Middleham

A lo largo de los años Eduardo, le concedió como agradecimiento hacía su hermano Ricardo, que siempre le había demostrado una gran lealtad y fidelidad, muchas tierras como también varios títulos de suma importancia, como el de constable y almirante de Inglaterra, chambelán, juez del tribunal supremo y teniente del norte.

Edward IV

Había sido un niño tímido y solitario, sufriendo desde pequeño de escoliosis, cosa que en aquellos tiempos no le facilitaba el camino hacía el triunfo, y ahora tras mucho dolor y esfuerzo se había convertido en el hombre más rico y poderoso de toda Inglaterra.... y no solo por sus tierras y títulos sino también y sobretodo por tener a un hermano, una esposa, y amigos, que le apreciaban y querían más que nada en el mundo.

El 9 de abril de 1483 fue el día que cambió todo.
La muerte del Rey Eduardo IV.
Su hijo Eduardo V fue nombrado su sucesor, siendo un niño de 12 años.
En su lecho de muerte, Eduardo nombró a su hermano Ricardo, protector del futuro Rey como también de su otro hijo Ricardo de 9 años.

Unos días después hubo un intento de asesinato de Ricardo. Los culpables de dicho plan fueron arrestados y luego ejecutados.
Tras esas rebeliones y traiciones en contra de Ricardo, éste y según las recomendaciones recibidas del Barón Hastings, refugió a sus dos sobrinos, Eduardo y el pequeño Ricardo, (nombre que adquirió en honor a su tío Ricardo) en la Torre de Londres, con el fin de protegerles de futuros revueltas y peligros.

Un mes más adelante, según se dice, un eclesiástico informó a Ricardo sobre la ilegitimidad de sus dos sobrinos, alegando que el matrimonio entre Eduardo IV e Isabel Woodville había sido inválido, ya que Eduardo ya había estado casado con Eleanor Butler.

El 22 de junio de 1483 se celebró fuera de la catedral de Old St. Pauls un sermón, declarando la invalidez del matrimonio de Eduardo IV con Isabel Woodville y con ello declarando a sus dos hijos Eduardo y Ricardo bastardos.
Unos días después el pueblo de Londres celebró una reunión, en la cual promovieron la posibildad de coronar a Ricardo como Rey de Inglaterra.

Richard III & Anne Neville

Ricardo aceptó el 26 de junio y fue coronado en Westminster Abbey el 6 de julio de 1483.
Poco tiempo después ocurrió el misterio, por el cual hoy en día aún no existe respuesta alguna;
La desaparición de Eduardo y Ricardo, los llamados "Príncipes de la Torre".




La desaparición de la cual aún hoy 500 años después, se sigue investigando y hablando sin cesar.... y aunque Ricardo haya sido acusado en su día y lo sigue estando hoy, de haber matado a sus dos sobrinos, no existen pruebas algunas, ni testimonios que afirman que el "Malvado Jorobado Ricardo III" había sido el autor de dicho crimen.

Yo no he estado en aquel momento, cuando se llevaron a los dos inocentes niños de su aposento en la Torre de Londres,... o al menos no me acuerdo de ello. ;-)
Pero si puedo y quiero dar mi opinión personal, después de haber leído y estudiado durante días y noches sobre la vida real de Ricardo III.
Aún teniendo interminables posibilidades de traicionar y/o asesinar a su hermano y rey Eduardo IV y nombrarse Rey de Inglaterra, tal y como hizo sin ir más lejos George, nunca lo hizo y ni siquiera lo intentó. 

Pero es más, desde que era pequeño y aún vulnerable sacaba las uñas y si, hasta su alma para defender el honor de su hermano mayor, siempre había sido amigo de sus amigos.
Porque entonces después de tantas oportunidades que se ofrecían solos, habría escogido ese momento para asesinar a sus propios sobrinos, teniendo en cuenta que uno llevaba SU nombre?

El asunto de la desaparición de los dos príncipes es algo muy complejo y facilmente se puede culpar a la persona, que más cerca estuvo del lugar del crimen.
Pero la verdad es que existieron muchas personas que deseaban la derrota de Ricardo III y crearle mala fama. El mejor ejemplo es la Casa de los Lancaster, que deseaba volver al trono junto con su rosa roja. Cosa que efectivamente se cumplio, poco tiempo después....

No suele ser asesino, el que más facilidad tiene para asesinar.
Todos los índices llevaron a Ricardo,... quien no hubiera querido matarlos sino su propio tío,... verdad?
O hubo algo más quizás?

Ricardo se había convertido en Rey de Inglaterra, porque iba el a dar la orden de asesinarlos, si ya lo tenía todo?
Quizás alguien que no lo tenía todo aún,...  alguien que quería que culparan al rey de asesinar a sus sobrinos, alguien que quería crear odio hacía el monarca de la Casa de York y con ello derrotarlo en el momento más oportuno.
Existen algunos nombres que circulan por los libros y por las redes sociales, acusándolos a ellos por la desaparición y posible asesinato de los dos príncipes.
El que hasta ahora, más se ha nombre es el de Margaret Beaufort, madre de Enrique VII, sucesor de Ricardo III, y fundador de la Dinastía Tudor.
Margaret Beaufort la que había planificado toda en su vida, para que su hijo fuera rey....la que hubiera dado su vida, o mejor dicho hubiera sacrificado la de los demás para ello.... y al final lo consiguió,... la pregunta es a que precio,...?

Margaret Beaufort, Countess of Richmond and Derby

Quizás nunca lo sabremos y no quiero culpar a nadie, puesto que como vosotros, no tengo pruebas algunas, pero si puedo decir lo que me dice mi intuición y mi corazón y es que Ricardo no fue el culpable de ello.

Ricardo creó la institución llamada "Court of Requests" traducido como Juzgado de las peticiones. Un juzgado, dónde los pobres, que normalmente no se podían permitir los servicios de un abogado, acudían para poder solicitar servicio legal.
Además fundó el "College of Arms" en 1484 que hoy en día sigue siendo el Ministerio Oficial de heráldica de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.
Anna y Ricardo solían donar grandes cantidades a las universidades como también a la iglesia.

El 16 de marzo de 1485 falleció su querida Anna a causa de tuberculosis.
Se dice que Ricardo lloró sin cesar el día de su funeral, igual que los días que le seguíeron. Quizás ese acontecimiento fúnebre en la vida de Ricardo, fue el principio del fin para el su reinado.


Tumba de Anne Neville junto a la de su hijo Edward of Middleham

Durante los años comenzaron a crearse distintas rebeliones y conspiraciones contra Ricardo III. Muchos de los rebeldes sujirieron que Enrique Tudor, hijo de Margaret Beaufort, volviera del exilio para derrotar a Ricardo y casarse con Isabel de York, hermana de los desaparecidos príncipes de la Torre.

Que aquello ocurriera tan solo era cuestión de tiempo.
El 22 de agosto de 1485 tuvo lugar la famosa Batalla de Bosworth Field.
Dicha batalla, fue según dicen, la batalla más brutal y sangrienta de las aproximadas 19 batallas que ocurrieron durante la Guerra de las dos Rosas.
Ricardo entró valiente en batalla junto con su caballo blanco. Su ejército según se dice, se aproximaba a 8.000 soldados, mientras que el ejército de Enrique Tudor tan solo consistía en 5.000.
Según testigos, Ricardo luchó con fuerzas y gran eficacia, abriéndose paso entre los mejores soldados hasta llegar al propio Enrique Tudor, cuando sus mejores hombres y aliados le rodearon repentinamente y lo degollaron.

Battle at Bosworth Field

 Richard III - Henry VII

Pintura medieval de Ricardo III en batalla

Campo de Bosworth hoy en día

Arqueologos afirman que los golpes producidos por una daga, que había recibido, habían sido tan violentos, que su casco se inundó en su cráneo. Su caballo calló al suelo, quedandose atrancado en el suelo pantanoso.
Estando ya muerto, seguían apuñalandolo, hasta que finalmente ya no quedaba rastro de aquel leal monarca, cuyo lema había sido:

 "Loyaulte me lie"  - "La Lealtad me define"

 Campo de Bosworth

Bosworth Batllefield Heritage Centre

La muerte de Ricardo III fue el final de la Dinastía de los Plantagenet, cuyo reinado se prolongó desde Enrique II en 1154 hasta 1485.

Con ello Enrique Tudor se convirtió en Enrique VII, casándose con Isabel de York, hija de Eduardo IV e Isabel Woodville.
Fue el final de la Guerra de las dos Rosas y el principio de la Dinastía Tudor.

Henry VII

Su cuerpo fue enterrado principalmente en la iglesia de Greyfriars en Leicester, hasta que tuvo lugar la disolución de los monasterios por Enrique VIII entre 1536 hasta 1541, dónde se perdió todo tipo de rastro del cuerpo de Ricardo III.... hasta el año pasado en el 2012.

Algo excepcionalmente emocionante para cualquier apasionado de la historia ocurrió bajo un aparcamiento inglés el 24 de agosto de 2012, cuando la Universidad de Leicester anunció, que iban a iniciar una excavación con el fin de buscar los restos del desaparecido Ricardo III.
Un honor inolvidable para mi, viviente del siglo 21, fue haber presenciado desde el primer instante, el descubrimiento de los huesos del último Rey de la Dinastía Plantagenet bajo un aparcamiento en Leicester.


Aproximadamente un mes después del inicio de la excavación, descubrieron un esqueleto humano en dónde antiguamente, había estado la iglesa de Greyfriars.


Lo realmente asombroso sin embargo fue, y es que aún siento la euforia recorriendo mi cuerpo, cuando habían anunciado, que el esqueleto pudiera ser efectivamente de Ricardo III, por la espina dorsal que presentaba grandes signos de escoliosis.


Aún recuerdo ese preciso momento y de pronto me sentí como Howard Carter, descubriendo la tumba de Tutankamón,... y eso que ni siquiera había estado presente.

Las posibilidades cada vez aumentaban al descubrir que el esqueleto había pertenecido a un hombre adulto y que además se encontraba justo, dónde había estado la Iglesia de Greyfriars, dónde supuestamente había sido enterrado inicialmente.
El cráneo también presentaba un traumatismo de gran magnitud, posiblemente creado por una espada.
La parte inferior del mismo además demuestra un agujero de un tamaño importante, cual según los forenses había sido causado por el golpe de una daga, que hizo que saliera su cerebro al exterior y que produjo su muerte.
En total el esqueleto presentó diez daños corporales.


El 4 de febrero de 2013 al fin confirmaron, que el esqueleto encontrado bajo el aparcamiento es definitvamente y sin duda alguna, el de Richard III.

Esa conclusión fue llevada a cabo después de realizar varios análisis de ADN, comprobaciones dentales como también tras supervisar características del esqueleto, como la llamativa espina dorsal inclinada.


El alcalde de Leicester anunció el entierro oficial de los restos de Ricardo III para principios del 2014 en la Catedral de Leicester.

El 5 de febrero la catedrática de la Universidad de Dundee creo la construcción forense de la cara de Ricardo III. La misma fue descrita como cálida, joven, sincera y seria.


Tras la inesperada y afortunada aparición de su esqueleto, fue descubierto nuevamente la leyenda de Richard III, cual había estado escondida durante 500 años. Eso quizás nos dice que la muerte no siempre es el final, sino quizás el principio.

Con la excavación hemos resucitado un misterio medieval y con ello la rosa blanca de York.
Pero una cosa esta bien clara, y es que no descansaremos hasta que triunfe la verdad. Para mi la verdad está en la lealtad que le distinguió desde pequeño en Middleham, hasta luchando valientemente en la Batalla de Bosworth Field.
Y aún sigue batallando con valentía contra el olvido,... esa batalla hace tiempo que ganó.

Mi nuevo propósito para el próximo año:
Ir a visitar la tumba honorable de Richard, o como le llamaban sus amigos "Dickon".
Y llevándole alguna que otra flor, le diré que la lealtad también me define a mi.


Si he despertado vuestro interés en la Dinastía Plantagenet y/o en la vida de Ricardo III os recomiendo lo siguiente en lectura y cine:

Libros:

The Virgin Vidow - Anne O' Brien

The Sunne in Splendour - Sharon Kay Penman


Cine:

The White Queen - (Serie)

Richard III - The King under the Carpark and the Unseen Story (Documental)

The Wars of the Roses - A bloody crown (Documental)

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Un viaje inesperado - Descubriendo Castilla & León

viernes, 30 de agosto de 2013

Un viaje inesperado - Descubriendo Castilla & León


Esta vez, no os podré complacer con otra entrada, sobre nuevas experiencias británicas, pero si sobre un viaje igual de apasionado e involvidable a la comunidad autónoma de Castilla y León.

No hay palabras, que pudieran describir con todo detalle, la belleza y cantidad de historia, que se esconden en las calles de las grandes y pequeñas ciudades de Castilla.
Españoles recorren el mundo, desde los Andes hasta los Montes Cárpatos y fácilmente se olvidan de los tesoros ibéricos, los paisajes castellanos desde Santiago de Compostela en los prados fabulosos de Asturias hasta la sureña Cadíz en la bella Andalucía.
Y es que a veces, ni siquiera hace falta sentarse en un avión y volar una decena de horas para poder vivir algo diferente, algo inolvidable.
A veces te podrías sorprender con las maravillas que descubres con tan solo cruzar la frontera de tu cuidad o tu provincia.

Al menos yo me he sorprendido y mucho.
Pero eso no significa que me haya olvidado del Támesis....eso nunca.
De hecho, espero contaros pronto sobre un nuevo viaje a Inglaterra, porque aún queda mucho por ver y descubrir, naturalmente.

Y mientras tanto he tenido el honor y gran placer de poder viajar espontánea- e inesperadamente a las tierras castellanas, donde Isabel fue coronada reina y Fernando rey de España.

Quien cree ya haber visto demasiados paisajes bellos o ciudades románticas, repletas de historia aún no habrá visitado Segovia.
Mi visita lamentablemente no ha sido demasiado larga, pero puedo decir con certeza, que me he dejado una parte mía en los callejones de esa cuidad.
Una real anti-modernidad adorable, para historiadores y personas que aún creen en el romanticismo.
Desde el acueducto interminable construido por los romanos, hasta el increíble y realmente maravilloso Alcázar de Segovia, que no te podrá dejar indiferente, mientras el perfume a café recién hecho y a los pasteles sacados del horno, te rodea cuando paseas por las incontables pequeñas calles. Cada una de ellas llenas de murallas arabescas, que parecen susurrarte los cuentos del pasado.



El Alcázar es sin duda uno de esos lugares, que tendrás haberlo visitado al menos una vez a lo largo de tu vida.
Es tan fabuloso, tan bello que te tendrás que quedarte quieto justo cuando te encuentras delante, quizás boquiabierto, dudando si realmente es auténtico y no un plató para una película de Walt Disney.
Pero sus muros y estancias son los reales testigos de la historia de España.


Su arquitectura cuenta con diversos estilos como románico, gótico, mudéjar y renacentista.
Encontrarte en la sala del trono y contemplando el blasón de los Reyes Católicos y su divisa "Tanto Monta, Monta Tanto" es sin duda alguna una experiencia difícil de olvidar.
Subir los 156 escalones para poder acceder a la Torre de Juan y tener esa vista de encanto sobre Segovia y descubrir que el castillo fue una de las inspiraciones para el Castillo de la Cenicienta de Walt Disney no tiene precio.




Desde mi partida, hace aproximadamente 2 meses, me he visto más de una vez en páginas de compañías aéreas en busca de vuelos hacía Segovia,... supongo con eso, os digo todo.

Pero ahí el viaje inesperado aún no se había terminado,...
Al salir de Segovia tuve el grandioso honor de hacer una excursión a la cuidad de Tordesillas.
La cuidad en la que estuvo cautiva Juana I de Castilla durante 46 largos años.


Honestamente esa fue la parte especial de todo el viaje y el real objetivo.
No tuvimos mucho tiempo, pero cumplí mi sueño con dejarle tan solo unas flores silvestres, que recogí justo antes de llegar a Tordesillas, en dónde se encuentra hoy en día, el monumento frente a la antigua Iglesia de San Antolín, rindiéndole homenaje a Juana I de Castilla, reina de Castilla.


Tordesillas un lugar lleno de encanto y si, de misterio a las orillas del río Duero.
Caminando por sus callejones solitarios solo se oye el murmullo de las palomas y el viento que recorre la cuidad.
El silencio que llena la cuidad vacía, desprende un aire melancólico.
Aparte de la Iglesia de San Antolín, la plaza mayor, y las famosas casas de tratado, no hay que olvidarse del Real Monasterio de Santa Clara.



Aún encontrándose los restos de Juana I de Castilla en Granada, estoy segura que una parte de ella, sigue estando ahí, mirando tristemente por aquella ventana hacía el Duero y el paisaje castellano, esperando que alguien fuera a regalarle algo, que nadie fue capaz de dárselo, amor y comprensión.

Carecerá de importancia y tal vez llegue 500 años más tarde, pero yo si se lo he regalado con mis pensamientos, estando delante de la Iglesia de San Antolín y recordándola.
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Añoranza medieval - Un vídeo sobre mi encuentro con el pasado...

domingo, 12 de mayo de 2013

Añoranza medieval - Un vídeo sobre mi encuentro con el pasado...

Hoy me gustaría presentaros un trabajo hecho por mi, al cual dediqué incontables horas diurnas y sobre todo nocturnas, un sinfín de cariño y mucha mucha paciencia,....... sobre todo paciencia. 

Empezando inicialmente con la imaginación, seguido por la introducción al mundo de "Windows Movie Maker", la desesperación absoluta al no saber como bajarme vídeos por internet, el entretenimiento al seleccionar las fotos y al crear una pequeña historia, eligiendo las canciones adecuadas y la alegría e ilusión final, al poder ver un corto redactado por una historiadora principiante pero apasionada. 

Un vídeo en honor a mi descubrimiento personal sobre la Dinastía Tudor, a mi viaje inolvidable del año pasado, y a todos los viajes hacía mi querida Inglaterra que aún están por llegar...
......... y serán muchos.........

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Mi reino por un retrato de Ana Bolena.......

sábado, 20 de abril de 2013

Mi reino por un retrato de Ana Bolena

El martes pasado, el 16 de abril, cumpliendo los 26 años, mi familia hizo que mi sueño se cumpliera, un sueño que se encontraba durmiendo y oculto en mi mente durante mucho tiempo.
Un sueño del que realmente no había sabido nadie,...porque a veces los sueños, solo son sueños y nada más.

Pero debe ser que mis tíos y prima me conocen ya lo suficiente, y por el cariño y complicidad que nos une,   como para poder leer mis deseos con tal solo mirarme a los ojos.

Nunca lo había ni pronunciado, pero deseaba con todo mi corazón algo que bien sabía que quizás era algo imposible, algo prácticamente fuera de mi alcance.
Pero supongo que a veces, la cosas surgen cuando menos te lo esperas.

Soñaba con un retrato de Ana Bolena.
Un retrato auténtico,... ni una copia, ni un póster ni una foto gigante,....
Sino un retrato pintado por un pintor en el siglo 21.
Y colgarlo en mi casa y poder contemplarlo todos los días de mi vida, mirándola a los ojos con melancolía y sobre todo admiración.

Dicen que cuando deseas algo con todas tus fuerzas y nunca pierdes la esperanza, algún día se convertirá en realidad,... yo la verdad no he podido confirmar ese dicho, pero al parecer a veces simplemente ocurren milagros.

El día de mi cumpleaños, celebrándolo en mi casa, mi tía Fatima Cabrera Rodríguez, pintora extraordinaria con un talento innato e sencillamente ilimitado, me hace entrega de un regalo,.... que supuestamente debía ser la tarta de cumpleaños,....
Abriendo la presunta tarta con delicadeza, notando cierta tensión y alegría en las miradas de mis familiares,... al final reconocí algo que no era hecho ni de nata, ni de crema o bizcocho ... ni olía a fresas,.... olía sospechosamente a pintura al óleo,....
Removiendo poco a poco el papel de regalo iba reconociendo algo que no me había podido imaginar ni en mis mejores sueños,....
Con asombro y las manos realmente temblorosas percibí primero el tocado francés decorado con perlas blancas,... luego el rostro, el collar con la "B" y luego su mano sujetando una rosa roja,...........

El retrato de Ana Bolena, que había deseado desde hacía tanto tiempo estaba delante mía,...
Y sencillamente no podía apartar mi mirada de aquellos ojos oscuros que parecían seguir la mía.
Tuve que sostener el cuadro en mis manos para creer que era de verdad y que era solo para mi.

Desde entonces, han pasado cuatro días y aún sigo sin creérmelo  que mi propia tía, pintora con tanto prestigio y arte, haya creado con sus propias manos y su propia alma un cuadro de una reina, que nos es tan difícil de olvidar,...una reina que se merece ser pintada aún 500 años después de su muerte y ser honrada ahora y para siempre por todo el mundo,.... o al menos en mi casa, donde ahora mismo se encuentra colgado mi mas preciado tesoro.
Mi retrato de Ana Bolena.

Nunca podré encontrar las palabras adecuadas para poder describir el agradecimiento y la felicidad que he sentido el día de mi cumpleaños, hoy y en todos los días que me cruce con la mirada brillante y viva de mi querida Ana Bolena.

Gracias a Fatima Cabrera Rodriguez, Marta Garcia Cabrera y Francisco García Saló.

Mi cuadro de Anne Boleyn (Pintado por Fátima Cabrera Rodriguez, abril 2013)
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En memoria a Lady Jane Grey

martes, 12 de febrero de 2013

En memoria a Lady Jane Grey

Hoy, día 12 de febrero de 2013 han pasado exactamente 459 años desde que Lady Jane Grey, una joven de tan solo 16 años, subía los escalones de madera del cadalso, para ser decapitada por orden de su prima Maria I de Inglaterra.

Aquella fría mañana de febrero abandonó con valentía y coraje su aposento en la Torre de Londres, dónde había estado encerrada durante los últimos siete meses, acercandose a La Torre Verde. 
Mientras caminaba hacía el patíbulo, se encontró con el carro que transportaba el cuerpo sin vida de su marido Guildford Dudley, que acababa der ser decapitado en Tower Hill. Apartando la mirada y con el corazón roto dijo:" Oh Guildford,....Guildford".

Lady Jane no había matado, ni robado y sin embargo no había nada ni nadie, que la fuera a rescatar, ni siquiera defender.                         
Sus padres, Frances Brandon y Henry Grey buscando de forma desesperada y enfermiza algún modo, algún camino para llegar al deseado trono, aún cuando estó podría significar la muerte de otros. 

Un plan exepcionalmente bien elaborado, poniendole prácticamente la corona, que por derecho pertenecía a la princesa Maria, en la cabeza de su hija Jane. Pero ese plan tan solo sobrevivió 9 días. Al décimo, Jane fue encerrada en la Torre de Londres, igual que su marido Guildford.

Lady Jane tan solo obedecía las leyes, dictadas por sus padres, como siempre lo solía hacer. Ella  únicamente deseaba ver sus ojos brillar de orgullo, por tener a una hija en el trono de Inglaterra.
Pero sus ojos no brillaron, ni demostraron siquiera arrepentimiento el día cuando su hija caminaba hacía el cadalso.

Nunca había conocido la felicidad, excepto en algunos momentos contados, que compartió con sus pequeñas hermanas jugando en el patio o cuando leía pacíficamente obras de Platón. Nunca había conocido el milagro del amor, porque antes de que pudiera surgir, le arrebataron la vida.

Espero, con el corazón en la mano, que después de esa triste mañana en Febrero de 1554, pudo experimentarlo de alguna u otra manera.

Éste artículo tan solo es dedicado con todo mi respeto, admiración y amor a mi personaje histórico favorito, mi querida Lady Jane Grey.
Nunca había llorado con un artículo de wikipedia, siendo tan neutrales y frios, pero al leer su biografía por vez primera, fui incapaz de contener mis lagrimas.

Demostrándole al mundo, o al menos a algunos que se tropiecen por casualidad con éste artículo, que todavía existen personas ahí fuera, que la recuerden.

Visité sus restos en la capilla de St. Peter Ad Vincula en la Torre de Londres en octubre del año pasado y estando ahí de pie, con los ojos llenos de lagrimas, sabía que en ese preciso momento lo único que nos separaba era el tiempo.

Me hubiera gustado mucho visitar su tumba nuevamente el día de hoy, pero por desgracia no ha podido ser.
Pero si he puesto un pequeño ramo de flores en agua y he encendido una vela en su honor, desde las primeras horas de esta mañana.

Quizás lo vea, desde donde quiera que esté, sonriendo, que alguien 459 años después de su muerte, se despierte pensando en ella.

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Juana I de Castilla - La reina que no estaba loca

sábado, 9 de febrero de 2013

Juana I de Castilla - la reina que no estaba loca

Nuestra protagonista de este día, no está relacionada realmente con la Dinastía Tudor pero aún asi, siento la necesidad, teniendo este blog, de redactar un artículo en memoria a una bella dama, cuyos seres más queridos fueron los culpables, de que hoy en día sigue teniendo el mote injustificado de "La Loca".

Una ambición soberbica y enfermiza que no tan solo sentía su padre, sino también su marido y por desgracia su propio hijo. Todos ellos, uno tras otro, inventando una locura, un estado mental, para poder usurparle el trono.

Una vida desafortunada y triste que merece ser contada y difundida.
Soportando un sin fin de sufrimientos mientras vivió, aunque habría que preguntarse si eso realmente se podría llamar vivir, o más bien vegetar hasta que llegue la muerte, intentemos al menos ahora, que sabemos la verdad, recordarla tal y como ella fue:
Una mujer inteligente, rebelde y extremadamente apasionada.

Dejemos a un lado la ignorancia y la represión de la mujer y olvidémonos del mote por la que tristemente es conocida y llamámosla Juana, la Reina de Castilla.

Juana I de Castilla

Juana nacio en la antigua capital visigoda de Toledo el 6 de noviembre de 1479 siendo la segunda hija de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Desde muy pequeña recibió una esmerada educación, propia de una infanta, basada en la estricta obediencia en el serio y itinerante ambiente de la corte castellana. Juana era una aventajada alumna en comportamiento religioso, urbanidad, buenas maneras y manejo propio de la corte, sin desestimar artes como la danza y la música y el entrenamiento como amazona. Además sabía de lenguas romances propias de la Península Iberica, como también el francés, el latín y el manejo de varios instrumentos musicales.

Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón

Siendo aún una niña pequeña sentía un gran interés hacía la teología y su deseo era convertirse en monja. Pero sus padres, los Reyes Católicos, ya habían planeado un futuro algo distinto.
Como era la costumbre en la Europa de aquellos siglos, sus padres negociaron los matrimonios de todos sus hijos con el fin de asegurar sus objetivos diplomaticos y estrategicos.
Ambos conscientes de las aptitudes de su hija Juana y de su posible desempeño en otra corte, asi como la necesidad de reforzar los lazos con el Sacro Imperio Romano Germánico, planeaban la boda entre Juana y Felipe Archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxenburgo, conde de Flandes, de Habsburgo, de Hainaut, de Holanda, de Zelanda, Tirol y Artois y señor de Amberes y Malinas entre otras cuidades.

En agosto de 1496 con 16 años partió Juana desde la playa de Laredo (actual Cantabria), despidiéndose de sus padres y hermanos, iniciando su rumbo hacía la lejana y desconocida tierra flamenca, hogar de su futuro esposo.
Pero esta travesía tuvo algunos contratiempos obligando a Juana a tomar refugio en Portland (Inglaterra) el 31 de agosto. Cuando la flota pudo acercarse a Middelburg, Zelanda, una nave genovesa que transportaba a 700 hombres y las vestimentas de Juana y muchos de sus efectos personales, chocó contra un banco piedras y arena y se hundió.
Pero esta quizás advertencia, solo había sido el comienzo de un futuro solitario y desgraciado.

Cuando Juana y Felipe finalmente se vieron por vez primera, se quedaron absolutamente fascinados, enamorándose nada más verse. Tanta fue la locura que sintieron el uno hacía el otro, que no pudieron ni quisieron esperar hasta el día del enlace. Deciden saltarse el protocolo y ambos ordenan un rápido casamiento.
Esta mutua atracción hacía prever una buena relación, sin embargo las cosas iban a cambiar en un futuro no muy lejano.
Este amor a primera vista, acompañaria a Juana durante el resto de su vida, mientras que para el voluble Felipe, fue tan solo fruto de unos pocos meses.
Ya que, aún sintiendo tanta atracción y tanta devoción por su joven y bella esposa, muy pronto perdió el interés en la relación.

Felipe I de Castilla 

Juana tenía una extraordinaria capacidad de amar y de entrega a sus seres amados y era absolutamente apasionada, pero el carácter promiscuo de su esposo, hizo que éste desease estar con otras mujeres además de con la suya.
Ésto propició continuos ataques de celos en Juana, algo hoy en día completamente comprensible.
Pero en aquella época este comportamiento "rebelde" y "apasionado" no era algo usual para una dama, cuyo deber consistía en entender el carácter de su esposo con respeto y además en silencio.

Pero Juana sencillamente no estaba dispuesta a permitir, que su amado esposo compartiera su lecho cada noche con una mujer diferente, por lo que aparecieron los enfrentamientos entre los esposos, mientras sufría una serie de crisis nerviosas, que entonces muchos señalaron como brotes de locura.

Tampoco ayudaron demasiado los continuos embarazos por los que pasó, ya que en nueve años trajo al mundo a un total de seis descendientes.

- Leonor (1498) Fue reina de Portugal y en segundas nupcias reina de Francia 
- Carlos (1500) Emperador Carlos I de España y V de Alemania
- Isabel (1501) Reina de Dinamarca
- Fernando (1503) Emperador de Alemania
- Maria (1505) Reina de Hungria y Bohemia
- Catalina (1507) Reina regente de Portugal

Felipe y Juana

 Viendo que su esposo no cambiaba de actitud, puso de su parte todo lo posible para retornar a las apasionadas relaciones, emprendiendo a la vez una estrecha vigilancia del infiel compañero, lo que dio lugar a una infinidad de situaciones algo embarazosas.
Juana vigilando a su esposo, y pese al avanzado estado de gestación de su segundo embarazo, del que nacería Carlos, el 24 de febrero de 1500, asistió a una fiesta en el palacio de Gante. Aquel mismo día tuvo a su hijo, según se dice, en los lavabos del palacio.

Su desesperación era tal que en un arrebato de celos, llegó a atacar a una dama de la corte con unas tijeras.
A su vez, Juana sería maltratada por su marido, furioso ante la conducta de su esposa.
Las escenas en las que Juana reprochaba la conducta lasciva de su esposo, eran aprovechadas por el, para intentar demostrar a los otros miembros de la corte, la frágil salud mental de su esposa.

Muertos sus hermanos Juan e Isabel, asi como el hijo de ésta, el infante portugués Miguel, Juana se convertió en heredera de Castilla y Aragón. Cuando en 1503 su marido Felipe, se marchó a Flandes a resolver asuntos, dejando a Juana en plena gestación, da a luz el 10 de marzo de 1503, en la cuidad de Álcala de Henares, cerca de Madrid, a un barón que se le puso el nombre de Fernando en honor a su abuelo materno, Fernando el Católico.

Juana fue trasladada al Castillo de la Mota. Allí fue mejorando hasta que en noviembre recibe noticias de su marido. Se dispone a partir en su busca de inmediato. Su único deseo era volver junto a su esposo y sus hijos, Carlos y Leonor que también se encontraban en Flandes lejos de su madre. Había decidido marcharse en plena noche del castillo, saliendo corriendo por los pasillos cuando de pronto se encontró con las puertas cerradas, y por orden de los reyes su propio sequito no le respondió. Al no ver salida alguna, Juana decidió permanecer sentada a medio vestir, frente a la verja de acceso, mientras le caía la lluvia, exclamando desesperadamente durante la noche entera que la tenían prisionera.
 A duras penas, la pudieron detener, y se vieron obligados a mandar a llamar a la reina Isabel, que ya estaba gravemente enferma, para que controlara a su hija, de la que tan solo recibió improperios. Ante el empecinamiento de la princesa, no tuvieron más remedio que dejarla partir.

Castillo de la Mota
Ese acto, sencillamente por amor y pasión que sentía por su familia, fue el principal hecho que caracterizó a Juana de su supesta locura. Y fue entonces cuando su mote ya había nacido.
Muerta la reina Isabel el 26 de noviembre de 1504 se planteó el problema de la sucesión en Castilla. El testamento de la reina deja como heredera de la corona de Castilla a su hija Juana, más una cláusula, que indica que en caso de incapacidad, la regencia sería encomendada al padre, Fernando. Esta disposición, ese pequeño anexo, sería la semilla de graves enfrentamientos políticos y que dictaría el cruel futuro de Juana.
Sin embargo su padre la proclamó reina de Castilla, pero siguió él mismo gobernando el reino.
En junio de 1506 Felipe fue proclamado rey de Castilla en las Cortes de Valladolid con el nombre de Felipe I. Pero tan solo tres meses después, el 25 de septiembre Felipe El Hermoso, el marido y gran amor de Juana, fallece en circumstancias extrañas, supuestamente por envenenamiento.
Fue entonces cuando aumentaron los rumores sobre el estado de locura de la dolorida y entristecida Juana. Cuando Felipe murió, Juana decidió trasladar el cuerpo de su esposo, desde Burgos, el lugar donde había muerto y en el que ya había recibido sepultura, hasta Granada, tal y como el mismo lo había dispuesto en su lecho de muerte (exepto su corazón que deseaba que se mandase a Bruselas, como así se hizo). Viajando siempre de noche, la reina Juana no se separó ni un momento del féretro, y éste traslado se prolongó durante ocho fríos meses por tierras castellanas. Acompañaban al féretro un gran número de personas entre las que habían religiosos, nobles, damas de compañia, soldados, y sirvientes diversos que, cual procesión sirvió para que las murmuraciones sobre la locura de Juana aumentaran cada día entre los habitantes de los pueblos que atravesaban.
En la cuidad de Torquemada (Palencia), el 14 de enero de 1507, da a luz a su sexto hijo y póstumo de su marido, una niña bautizada con el nombre de Catalina, en honor a su hermana Catalina de Aragón.  La depresión de la reina seguía agravándose. No quería cambiarse de ropa, no quería lavarse y finalmente su padre decidió encerrarla en Tordesillas el mes de febrero del año 1509, para evitar que se formase un partido nobiliario en torno a su hija, encierro que mantendría su hijo Carlos I más adelante.
Es evidente que se obstaculizó por todos los medios la salida de la reina del palacio, pues no dejaba de ser la legítima soberana y se tenía miedo viéndola, sus subditos se rebelaran, sobre todo contra su hijo Carlos I. De ahí que tanto Fernando El Católico como su nieto Carlos I elegieran a hombres de su confianza para poner al frente de la casa de Juana, que fueron, más que gobernadores, auténticos carceleros.
Aproximadamente 7 años después, 1516 murío Fernando II de Aragón, y por su testamento, Juana se convertio en reina nominal de Aragón, pero varias instituciones de la corona aragonesa no la reconocían como tal; entretanto, ahora su hijo Carlos se benefició de la conyuntura de la incapacidad de Juana para proclamarse rey, aprovechandose de la legitimidad que tenía su madre como heredera de los Reyes Católicos en Castilla y Aragón. De forma que se añadió él mismo los títulos reales, que por derecho le correspondían a su madre. Así oficialmente, ambos, Juana y Carlos, correinaron en Castilla y Aragón, de hecho, ella nunca fue declarada incapaz por las Cortes Castellanas ni se le retiró el título de reina. Mientras vivió, en los documentos oficiales debía figurar en primer lugar el nombre de la reina Juana. A la muerte de Fernando El Católico, ejerció la regencia de Aragón al arzobispo Zaragoza, Don Alonso de Aragón, hijo natural de Fernando y en Castilla el Cardenal Cisneros hasta la llegada de Carlos desde Flandes. Cuando éste llegó, mantuvo a su madre encerrada y ordenó que la obligasen a escuchar misa y confesarse empleando tortura si fuera necesario.
 Carlos I de España
 Nunca más se le permitó salir del palacio de Tordesillas. Permaneció en una casona-palacio-carcel y sólo podía visitar la tumba de su esposo que se encontraba a corta distancia del palacio durante un tiempo, antes del traslado de los restos de Felipe a Granada en 1525, ni a pesar de que en Tordesillas se declarara la peste. Su padre Fernando, y después su hijo Carlos, siempre temieron que si el pueblo veía la reina, la legítima soberana, se avivarían las voces que siembre hubo en contra de sus respectivos gobiernos.
En los últimos años, a la supuesta enfermedad mental se unía la física, teniendo grandes dificultades en las piernas, las cuales finalmente se le paralizaron. Entonces volvió a hablarse de su indiferencia religiosa, llegandose incluso a comentar que podía estar endemoniada. Por ello, su nieto, Felipe pidió a un jesuita, el futuro San Francisco de Borja, que la visitara y averiguara que había de cierto en todo ello. Después de hablar con ella, el jesuita aseguró que las acusaciones carecían de fundamento y que, dado su estado mental, quizá la reina no había sido tratada adecuadamente.
Disfrutando unicamente de la compañia de su última hija, Catalina, que vivía con ella en el palacio de Tordesillas, también por desgracia la tuvo que abandonar en 1525 para casarse con Juan III de Portugal.
Maltratada física y psicologicamente por sus propios sirvientes, encerrada por orden incial de su padre y luego por su hijo, permaneció en su palacio-carcel durante 46 años. 
Juana volvío a ser una reina cautiva, como aseguraba su hija Catalina, cuando comunicaba al emperador que a su madre no le dejaban siquiera pasear por el corredor que daba al río:
"...y la encierran en su cámara que no tiene luz ninguna" 
La vida de Juana se deterioró progresivamente, como testimoniaron los pocos que consiguieron visitarla.
El Viernes Santo día 12 de abril de 1555 fue la muerte a la que todos tememos, la que la liberó de su largo encierro, falleciendo Juana a los 75 años de edad. Su cádaver es depositado en la iglesia Real Convento de Santa Clara, hasta que es trasladado en 1574 a Granada, donde descansan sus restos junto a los de su esposo.
La mayoría de historiadores coinciden ahora en que padecía de melancolía y trastorno depresivo severo.
Pero quién no padecería de estos síntomas, tras pasar por la pérdida del gran amor de su vida, más tarde ser encerrada por orden de los seres que ella más quería durante 46 largos años y llegar a ser maltratada durante estos, injuriada y llamada "Loca" aún 500 años después?
La figura de la reina Juana fue muy atractiva para el romanticismo, porque reunía una serie de características muy queridas por éste: la pasión arrebatadora de un amor no correspondido, la locura por desamor y los celos desmedidos. Tanto fue así, que numerosos artístas consagraron alguna de sus obras al personaje de Juana.

 Una vez más el afán del poder y de la corona de unos, significaron la agonía y muerte de otros.
A lo largo de su vida tan solo conocío la traición, el dolor y la soledad, espero con todo corazón que al menos ahora tenga paz y libertad, algo que ni el gran Fernando II de Aragón, ni el gran Carlos I de España, con sus inmensos poderes y títulos fueron capaces de darselo.
Este artículo está dedicado especialmente para Juana, deseándole que dónde quiera que esté, haya encontrado la felicidad que nunca pudo encontrar en esta vida.
Tumba de Felipe y Juana en la Catedral de Granada 

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