Enfermedades y Remedios del Ayer

martes, 11 de marzo de 2014

Enfermedades y Remedios del Ayer

Por vez primera una enfermedad me ha hecho reflexionar sobre el pasado,...
Las noches en vela por fiebre, dolores y malestar realmente me hicieron pensar,... hasta tal punto de verme curiosear una vez más por libros e incontables páginas en internet para buscar respuestas.

Y es que ahora, escribiendo estás frases me alegra saber que al menos estos días de reposo y cura me han servido de algo realmente valioso,.. Inspiración.
Y eso amigos mios, no podría pasarlo por alto e ignorarlo sin más, era la hora de contaros otra historia del pasado, que tanto nos apasiona.

Los catarros, gripes, bronquitis y faringitis suelen alcanzarte cada cierto tiempo,... Con algo de suerte raramente.
Y como os podéis imaginar a mi también, pero esta vez con algo más de fuerza de lo que estaba acostumbrada, hasta llegar realmente a la desesperación.
Desde la maliciosa fiebre que venía y se iba descontroladamente hasta la tos nocturna que no me dejaba dormir y sobre todo el dolor de la garganta que no me dejaba comer.

Pero todo aquello pasó en el momento de visitar al médico y en el siguiente sosteniendo un paquete de antibióticos en la mano.
Una pastilla minúscula, un vaso de agua,... y el proceso de curación ya se estaba expandiendo.
Unos días después y ya estaba curada. Todas aquellos días y noches quedaban en el olvido y de pronto disfrutando una vez más, como si no hubiera un mañana.

Y ya está,.. así de fácil.
Y aunque quizás parezca algo fuera de lo común, cada vez que sujetaba la pastilla en una mano y el vaso de agua en la otra, me preguntaba que es lo que habían hecho nuestros protagonistas de este blog?
Todas esas personas en las eras medievales cuando sufrían de fiebre, dolores, inflamaciones o catarros, que es lo que hacían?
Sin todas esas comodidades, que quizás ya no nos resultan ser comodidades, sino objetos imprescindibles para sobrevivir.


Ni siquiera estoy hablando de los antibióticos, ni del ibuprofeno ni del paracetamol,... sino tan solo de un hogar cálido, una bebida o comida decente y caliente y una cama como dios manda.
Realmente aunque nos parezca lo más normal del mundo entrar en tu propia casa, encender las luces, el hervidor de agua para hacerte una infusión, ponerte tu pijama de franela y acurucarte en tu cama mientras estés viendo la tele, no lo es.
Y si a veces hasta yo me olvido de ello,... pero hay días como éstos últimos, que metida en la cama, sujetando una tasa de té de menta poleo con miel, disfrutando del calor que desprendía la bolsa de agua que me había preparado mi madre y viendo pacíficamente Billy Elliot, me quedé pensando en la suerte que tenía.

Me preguntaba que es lo que habrían hecho ellos,... en los fríos inviernos de Yorkshire.
Un simple resfriado podía convertirse rápidamente en una bronquitis,... y la bronquitis en una pulmonía y después quizás ya no quedaba mucho para una muerte temprana, como era el caso en muchas ocasiones.

Y es que sintiendo realmente una especie de lástima y preocupación por algo, que ya hace mucho que pasó, me gustaría aprovechar este espacio para demostrar que hay personas modernas ahí fuera que se acuerdan, de cuando una enfermedad o un malestar no se curaba con tan solo tomándote una pastilla.

Y es que mientras los griegos, romanos y egipcios habían alcanzado una gran sabiduría en la medicina, según la era iba acercándose a la medieval, dichos conocimientos fueron destruidos tal y como otros descubrimientos de la antigüedad. Todo lo que el ser humano ya sabía sobre las enfermedades y sus causas, como también curas efectivas quedaron de pronto en el olvido.

Una de esas razones fue y sobre todo la Iglesia Católica que veía a la medicina como algo posiblemente sobrenatural y con ello algo que el catolicismo no podía tolerar.
Durante el siglo 14 existían importantes universidades en Europa, dónde los estudiantes tenían la posibilidad de estudiar medicina.
Bajo la supervisión de un físico, incluso llegaron a estudiar la anatomía del cuerpo humano, desmembrando a algunos sin vida. Incluso existieron debates entre profesionales sobre logros médicos y puntos esenciales de la medicina.
Fue entonces cuando la iglesia comenzó verdaderamente a dudar sobre esos acontecimientos tan anticristianos. Tuvieron que dar fin a esos sortilegios tan peligrosos.
Curar a los enfermos podría tratarse realmente de herejía y eso como os podéis imaginar, había conllevado a penalizaciones significantes.
Para la Iglesia la enfermedad era sencillamente una señal de Dios, un resultado de los pecados.
El que caía enfermo lo estaba por sus propios actos impuros y porque Dios le estaba castigando.
De modo, porque intentar curar a un pecador?
Nadie sabía realmente de dónde venían las enfermedades,... ni porque uno sentía dolores y el otro no.
Por ello, según los creyentes solo podía estar Dios detrás de todo ello.


Pero desgraciadamente los vivientes de la Edad Media también se ponían malos incontrolablemente, igual que nosotros hoy en día. Los niños en aquel entonces eran muy susceptibles y por ello muchos no sobrevivían la infancia. Los hombres solían tener accidentes en sus trabajos, en la granja o en la calle. Un peligro mortal para las mujeres era el de los partos, dónde muchas de ellas morían mientras o poco después de dar a luz. A todo esto, es importante mencionar la peste que cada cierto tiempo rondaba todo el país.


Los años pasaban y la gente se volvía cada día más supersticiosa. La superstición llegó hasta tal punto, que creyeron si una persona caía enferma, era porque un espíritu maligno o incluso un demonio había tomado posesión de su cuerpo.

Las personas intentaron a su manera protegerse de esos males. Se decía que sobre todo los niños recién nacidos eran muy vulnerables a esos espíritus y por ello solían colocar un trozo de acero en sus cunas. Las cruces también traían protección al igual que amuletos, llevados como collar alrededor del cuello. 

Otro ritual muy común en aquella época y algo espeluznante, era el de sacar periódicamente la sangre.
Bajo su punto de vista, la mayoría de las enfermedades ocurrían por el exceso de sangre que circulaba  por el cuerpo humano. Por ello frecuentemente lo sacaban o bien cortando una vena o a través de sanguijuelas.


Algunos físicos creyeron que el cuerpo humano como también los planetas fueron creados por los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego). Y para que el cuerpo humano funcionara bien, los cuatro elementos siempre tenían que estar en armonía. Se decía, que era la luna la que más poder tenía sobre todas las sustancias que habitaban la tierra. Por lo tanto, también era la luna la responsable, si los cuatro elementos se encontraban en armonía o no. Para realizar diagnosis o decidir sobre un tratamiento era importante averiguar como estaban situados los planetas. Ellos fueron los que les indicaban cual era el día oportuno, para examinar a un paciente y cuando no.



Los monjes y las  monjas solían hacer uso de hierbas y plantas, que cultivaban en los jardines de los monasterios. Sabían exactamente que usar para curar cada enfermedad y para aliviar dolores. Incluso sabían como sanar un brazo roto, como preparar pociones, enjuagues y pomadas. Esas curas se llamaba medicina doméstica, que incluso físicos solían poner en práctica. Libros sobre hierbas medicinales fueron redactados. Uno de los más célebres fue "The Red Book of Hergest" escrito en 1400 en Gales.



A lo largo de los años se dieron cuenta que los enfermos siempre solían traer malos olores, por lo que empezaron a "limpiar" el aire quemando sulfuro.
Ese ritual se hacía mucho durante la época de la muerte negra, dónde hasta un tercio de la población de Inglaterra falleció y el olor a sulfuro quemado se desprendía por las callejones de Londres.


Existían algunas alternativas?
Si, rezar. Oraciones especiales a dios o a santos podían aliviar tus dolores o incluso curar tus enfermedades, al menos eso fue en lo que creían firmamente.

Poco a poco muchos monasterios iban convirtiéndose en lugares parecidos a hospitales sobre todo en Inglaterra y Francia. Monjes preparaban curas y tratamientos para peregrinos y victimas de las numerosas enfermedades y plagas. Se dice, que el hospital tal y como lo conocemos hoy en día, fue un invento francés, por aquel entonces usado mayormente para el aislamiento de las personas que sufrían de enfermedades contagiosas.


Durante el periodo del renacimiento tuvieron lugar muchos progresos medicinales. En el siglo 15 el italiano Girolamo Fracastoro fue el primero en descubrir, que las enfermedades surgían por objetos fuera y independientes del cuerpo humano, que se pudieron transmitir directa o indirectamente a las personas. También fue uno de los primeros que descubrió un tratamiento para la sífilis.

En 1543 el estudiante Andreas Vesalius redactó el primer manual sobre la anatomía del cuerpo humano. En 1628 William Harvey explicó la detallada circulación de la sangre en el cuerpo por las diferentes venas y arterias.
Y como no, Leonardo Da Vinci también formó gran parte de la evolución médica durante el renacimiento. Pasaba incontables horas estudiando la ciencia, participó en varias autopsias y creó innumerables dibujos sobre la anatomía del cuerpo humano.


A continuación me gustaría detallaros algunos remedios interesantes medievales, para distintas enfermedades o malestares:

Tratamiento para la peste:

Abrían los bubones que solían salir a causa de la peste y los embalsamaban con vendas de mantequilla, cebolla y ajo. Tratamiento que en principio no era malo, pero si complicando el asunto cuando la herida no se cicatrizaba.
También solían usar arsénico, las raízes de las azucenas, y si también sapos disecados.


Tratamientos para el dolor de cabeza:

El dolor común que solemos experimentar tan a menudo se trataba con hierbas aromáticas. Tales como lavanda, salvia, laurel y rosa.


Tratamientos para el dolor de estómago y náuseas:

El dolor de estómago fue tratado con vermú, menta y melisa.


Tratamientos para enfermedades pulmonares:

Estos fueron remediados con regaliz y una planta llamada symphytum. Preparaban jarabes de ballota nigra para resfriados.


Tratamientos para heridas:

Las heridas se limpiaban con vinagre. El vinagre se usaba generalmente para muchas enfermedades, ya que se creía que eliminaba todos los males. También se beneficiaban de la menta y la mirra fue usada como antiséptico en heridas. Para las lesiones de guerra sacaban provecho de la millenrama.


Aunque algunos de estos remedios no tuvieron resultados del todo exitosos, fueron ellos los que nos abrieron el camino, para que hoy en día yendo a la farmacia tan acostumbrados ya y comprándonos una aspirina, un desenfriol o un termagil.
Nosotros incluso sonreímos prepotentemente cuando nos hablan de cuales eran sus tratamientos o logros médicos, que para ellos significaban tanto y posiblemente la única esperanza para sobrevivir.

Pero lo cierto es que sin los ensayos y "fallos" de nuestros antepasados nunca hubiéramos llegado a dónde hoy en día estamos.
Quizás fue catastrófico el uso de arsénico, como también sacarse un sinfín de sangre periódicamente, pero si sabemos hoy en día que la caléndula es un antiinflamatorio natural, que el eucalipto se usa para enfermedades como bronquitis o gripe, que la corteza o zumo del limón es bueno para las faringitis, que la manzanilla es anti-cancerígena, que la rosa tonifica y relaja la piel y que la tila combate el estrés, el insomnio y nervios en la boca del estómago.
Acaso tenemos esos conocimientos por haber cogido hierbas y plantas en nuestros jardines y bosques, probándolos hasta llegar a una conclusión?

Lo sabemos por haberlo leído en algún libro, en internet o porque nuestras madres o abuelas nos lo han contado. Ellas a su vez se lo oyeron mencionar a sus madres y éstas a las suyas,... hasta llegar a aquella época tan difícil, dónde las personas descubrían la medicina en su propia casa, machacando algunos pétalos de rosa o camomila para ver el efecto que tenía sobre la piel, o preparando alguna que otra poción con eucalipto con la esperanza que le aliviara el dolor de garganta.

Por todo ello, realmente deberíamos estar agradecidos y no permitir jamás que queden en el olvido esas pruebas medicinales, que a veces terminaban con la muerte de algúno u otro. Porque sobre todo sus intentos fallidos nos han hecho avanzar tanto en la medicina y el cuerpo humano.



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8 comentarios:

Raul Arroyo dijo...

Muy interesante! Sabemos lo afortunado que somos, pero no lo valoramos en su justa medida, simplemente pensamos que ws lo normal. Deberíamos ser más agradecido, y columnas como estas, te ayudan a espabilar. Eso sí, cuando me duela la barriga, vermú con mucho hielo.

Sydney Klevesath Cabrera dijo...

Muchas gracias Raúl Arroyo!! :-)
Es un honor saber que también yo he puesto mi granito de arena, para que alguno u otro ahi fuera valore los esfuerzos del pasado!
Al igual que lo es que hayan personas ahi fuera, que no solo se toman su tiempo para leer mis articulos, sino que incluso me dejan un comentario!! :-)
Asi que, muchas gracias, y cuidado con el Vermú!! ;-)

Marcos Ojeda dijo...

Me alegro por tu inspiración... aunque provenga de una enfermedad.

Lo cual no deja de recordarme a los innumerables genios y sus enfermedades, Beethoven y su ceguera, Frida Kahlo y su fibromialgia, Nietzsche y la demencia como a la genial Virginia Woolf, Jobs y el cáncer, Stephen Hawking y la esclerosis........ Muy de la mano van la genialidad y el sufrimiento.

Espero que tu futura inspiración, tu musa, tu numen beban de la alegría y sigas dando estos curradisimos escritos. Salu2

Sydney Klevesath Cabrera dijo...

Querido Marcos, pensar que según tus palabras, exista una pequeña conexión entre mis inspiraciones y las de Beethoven, Virginia Woolf y Frida Kahlo, llena mi corazón lleno de honor y felicidad. Aunque lo mío quizás no sea genialidad sino pasión incondicional hacía la historia...:-) Pero muchas gracias de todas maneras!! Espero que sigas visitando mi blog en el futuro!! Besos

Anónimo dijo...

Me parece una excelente reseña, con un lenguaje claro y sencillo, las curaciones de entonces , quizás mágicas, religiosas, empíricas se parecen a las nuestras en pleno siglo XXI, en todo el sureste de México, las practican los médicos tradicionales y mucha gente mas, felicidades
Dr. Suarez

pruebas de adn Madrid dijo...

Me gustó mucho el artículo, hay que valorar la salud que tenemos porque hay tantas y tantas enfermedades que realmente estar sanos y sin problemas hoy día es una bendición, muy interesante

Sydney Klevesath Cabrera dijo...

Estimado Dr. Suarez,

le agradezco muchísimo sus palabras. Espero que vuelva a visitar mi blog pronto!

Saludos desde Canarias

Sydney Klevesath Cabrera dijo...

Muchísimas gracias a "Pruebas de ADN Madrid" por dedicarle algo de su valioso tiempo a mi blog. Le estoy muy agradecida por su comentario!!

Saludos

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